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viernes, 6 de enero de 2017

La Magia de los Deseos y la sonrisa de un niño



06 enero 2016

Apenas abrí los ojos, después de asustarme debidamente ante el espejo del baño al verme y tras eso de saludar el alma con el agua bendita de la ducha, salí ilusionado en dirección al Belén de la parroquia. Entré y al fondo estaba una multitud de niños adorando a su Baltasar, unos y al resto los otros. Había frente a ellos una inmensa montaña de paquetes con juguetes de todo color y que el cura con cara de estar más a gusto que un marrano en un charco, los iba entregando a los niños que, pacientemente, guardaban su turno. Me acerqué y me emocionó ver al cura con los ojos al borde de una tormenta de lágrimas de alegría mientras mantenía una poco forzada sonrisa de oreja a oreja. Una rubia niña de ojos pardos y con sus no más de cinco años, al salir con sus regalos en mano, al pasar por mi lado me dice ... "Gracias, sabía que les entregarías la carta, les puse agua y paja para los camellos ... hice todo lo que les dije que haría para que viniesen y me lo han traído casi todo ... pero da igual, tiene que haber para todos" ... un escalofrío recorrió mi espalda pues nada sabía yo sobre eso de entregar las cartas. 

Al rato y cuando el cura dejó lo de la entrega de regalos en manos de uno de los voluntarios que lucía camiseta de una determinada marca de supermercados local, se me acercó y me dijo: "Vaya, Enrique, lo de tu gran zapato ha surtido efecto, todo un éxito" - Ante mi cara de sorpresa, el cura prosiguió ... "Justo al marcharte tú, ayer, llegó el representante de esos supermercados aquí en La Playa y me comunicó que habían aceptado mi petición para regalos de Reyes a los más necesitados y ... ahí tienes el resultado ... y, ah, con tu permiso, les dije que pusieran una foto de tu zapato en los regalos y así lo han hecho" - Pero, querido Párroco, una niña preciosa me ha dado las gracias por haber hecho de mensajero y ... "Justo, Enrique, eso les he dicho a todos, les he dicho que un hombre arrepentido y bueno había salvado montañas, ríos y lagos para llevar sus cartas hasta los RRMM y que estaba ahí, sentado en el primer banco" - Pero yo no he he hecho nada querido Párroco - "Sí, Enrique, mi agnóstico amigo, si hiciste algo muy importante, creíste que era de justicia que ellos tuvieran regalos de Reyes, y El te escuchó... justo al marcharte llegaron ellos y ... supe que habías sido tú con tu petición quien lo había conseguido" ... 

No he sabido que decirle a mi querido Párroco, no ... ni entonces, ni ahora, pero empiezo a querer comprender, como empieza a pasarme casi todos los dias, por qué acabo emocionándome por cualquier excluyente suceso de la realidad que, seguramente, solo vive en mis sueños o en mi imaginación. ¿Será la magia de los deseos la que lo consigue? ... 



Enviado desde S6+Edge


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