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domingo, 30 de marzo de 2014

Juguetes del destino

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30 marzo 2014

Hacía mucho tiempo que no lo veía, la última vez lo fue en una marisquería muy conocida en la Calle Lérida de Valencia y no me saludó porque dado la compañía que llevaba no se atrevió. Desde entonces solo supe que se fue a Sudamérica a triunfar con su empresa y su mundo de la neo-construcción, que le fue bien y poco más. Hoy, Raúl, me ha dado un abrazo de esos que te ponen la piel de ave. Charlamos un buen rato hasta que le he dicho que tenía prisa, pero le ha dado tiempo a contarme que vive con una joven y oronda chica de Bogotá, (mostró algunas fotos), que tiene tres hijos con ella y que vive retirado, a sus 68, en Santa Pola, en una de esas casas que hizo Ecisa frente al mar. Dejó a su mujer y a sus hijos, que no sabe nada de ellos y que es muy feliz a pesar de que en su semblante se manifestara cierta amarga acidez que no adornaban, precisamente, sus palabras. Recordaré aquí su frase de despedida que ha sido, más o menos, así y que sonaba a justificación: “Enrique, solo pecamos en determinadas circunstancias, la vida nos pone a prueba y son ellas las que marcan el camino. Nosotros solo somos juguetes del destino”

1 comentario:

  1. No se como hay gente que una vida, tienen tiempo para vivir tantas otras...................debe ser que mi mundo es muy reducido, quizás por aquello de llevar junto a mi mujer desde los 16 años y haber tenido sólo una hija!

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