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jueves, 12 de marzo de 2015

A la vida hay que seducirla ... siempre

 
12 marzo 2015
 
Uno de esos grandes empresarios del transporte, ya jubilado y gran amante de la cultura popular, me dice que no entiende por qué le llevamos la contraria cuando dice que un niño chino que nace en España aunque lleven aquí sus padres mil años, saldrá hablando chino, como es natural y sabido, dice él ... sin pestañear.
 
Pepe, el sindicalista hasta la muerte, que siempre ejerció como liberado de una gran empresa del metal, dice que no nota la diferencia de estar jubilado a no estarlo, y se enfada porque al decirlo la Leonor estalla a reír y nos riega de café con leche a todos, como si fuera un aspersor,  al oírle decir eso.
 
La Loli, la barista de lujo, se enfada porque no entiende que las chicas de hoy se desnuden para protestar por cualquier cosa en plena calle, en lugar de hacerlo de modo tradicional y se enfada aún más cuando Antoine, (su golfo e incomprendido amor), le dice que hacen muy bien y, sin él  poderlo disimular,  a continuación,  se le escapa una risa cachonda,  tirando a pervertido sexagenario en pleno y severo, ejercicio de sus flaquezas.
 
Pero lo peor de la charla Ateniense de hoy ha sido cuando Arturo, militar en la reserva, o eso cree, (dice él que, a pesar de su edad, si hay que ir a la guerra para liberarla de pervertidos, se va), se ha enfadado con todos y hasta se ha ido con lágrimas en los ojos cuando hacíamos comentarios jocosos sobre lo bueno que era lo de la fiesta de la matanza del cerdo y que a él le había tocado tener que matar al cuarto. No entendió la guasa, su avanzada aunque selectiva senilidad, (que hasta le hace olvidar los malos resultados de su Real Madrid), y su manía en tomarse cuatro de Marie Brizard antes que el reconfortante café de madrugada, han hecho el resto.
 
La vida ofrece cosas sencillas del cada día y,  a cierta edad y a cualquier otra en que se sepa apreciarlas, se debe entender que no tienen por qué ser aburridas. Se dice que la sangre fluye a otra velocidad a medida que los años se van apoderando de tu piel, pero yo lo que creo y vivo, es otra cosa ... me mata la "malasangre" de la gente que no la entiende, que no entiende la vida, que  no entiende que es algo que empieza y que se acaba o eso me dicen.  Para apreciarla, a la vida, hay que seducirla siempre ...  para que te aprecie y te deje vivir.
 
Enviado desde mi Note 4
 Enrique Tarragó Freixes  -  (etf-etc-etl)

 Esta bloguería se publica, a la vez, en: http://bit.ly/1tVhOPd - (Página de enlaces)
 

 

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