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martes, 3 de marzo de 2015

El niñito y la vida … la suya

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03 marzo 2015

Él,  un niñıto todavía para mi, me preguntó, justo antes de enfrentarse a ella: "¿Se le puede ganar a la experiencia? " - ... y yo le contesté; “No lo sabrás hasta que te enfrentes a ella, la vida es muy coqueta,  a veces es hasta infiel, pero se deja seducir si sabes hacerlo bien, con destreza y, desde luego, con mucha convicción". Él no me entendió, era solo un niñito y yo ya cumplí los treinta.

No supe como explicarle que la vida es como es, que solo es la que nos buscamos,  que, la vida tiene siempre los brazos abiertos hacia aquel que la quiere encontrar, al que la busca, al que la quiere, al que no quiere perderse ni un solo segundo de ella … al que siente que sin ella no hay nada. No fui capaz de hacérselo entender, él era un niñito y yo un viejo cuarentón.

Le enseñé que la vida es como la forja, que se aprende a necesitarla y a estar con ella, a  base de golpes precisos, que no debiera importarle serle un amante fiel, que no debiera rendirse nunca ante cualquier dificultad que ella le planteara y que no esperase nunca de ella nada, que solo estar con ella bastaba para  conseguir la felicidad, que no confundiera nunca el éxito con el dinero, ni el amor con el sexo, ni la soledad con el abandono … le enseñé que la vida era solo eso, vida y que aún así era nuestro mejor tesoro. El no me entendió, era todavía un niñito y yo un sesentón … se nos pasó la vida, yo intentando explicarle como es y él … viviéndola.

 

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