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lunes, 11 de mayo de 2015

Las Jergas y el repugnante acoso a la ignorancia debida

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Pintura de Fabián Pérez

11 mayo 2015    -     2013

Un médico papanatas, metido en copas, con funda de sesentón de sienes plateadas, delgaducho y guaperas, me estaba dando la noche hablando de las bondades de su sabiduría. Que si la plasmocitosis, que si los eritemas, que si una cuadriplejía y lo último fue determinante para mi cuando el guaperas dijo: “Existen casos que son tomados como mielomas cuando, realmente, se trata de un seudomieloma inflamatorio”. No llegaba a entender como le estaban, estábamos aguantando, pero ya se sabe, en las conferencias privadas y con copas en la mesa …

Al final de la noche, un buen amigo,  a veces pragmático y otras ecléctico, como yo, intentaba que le explicara por que narices me puse a hablar con el  médico papanatas de Puntales, de Encofrados Deslizantes, de Jácenas, de momentos flectores, del esfuerzo a torsión y del cálculo de la flecha de un forjado. Y yo le contesté con cierto tono agrio y un esmerado retintín: “Ah, te has dado cuenta tú también ¿verdad?”. Me miró maliciosamente, sonrió y por lo bajo se le escapó un inaudible, pero entendible  … “eres un pedazo de cabrón, Enrique”, que yo juraré no haber oído, ni intuido, jamás.

Nunca he entendido por qué un médico llama un cuadro febril severo a un fiebrón de narices y por qué un político llama Bienestar Social a las Concejalías donde se abandona a los económicamente  impudientes a su suerte. No aguanto las jergas, lo siento, no son mas que una forma cualquiera de someter un ser a otro por razón e innecesidad, de su ignorancia.







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