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miércoles, 13 de mayo de 2015

Un hermoso lugar para los viejos amantes


13 mayo 2015
“Un hermoso lugar, el amor, para ser vivido ...”
Stella 
Gracias, Stella, gracias Kurilonko


Sus cabellos el tiempo ha vuelto blancos.
Sus manos, nerviosas y arrugadas.
Sus cabellos el tiempo ha vuelto blancos y un poco más triste su mirada.
Se aman como yo querría ser amado (si las costumbres que sigo lo permiten), se aman como yo querría ser amado cuando la esperanza empiece a estar seca.
Y se cogen las manos los viejos amantes. Y recuerdan, como ayer, las flores que cosecharon.
Y se cogen las manos los viejos amantes. Se miran y lo saben todo, no les hace falta decir nada, ninguna palabra.
Donde viven los viejos se paró el tiempo con el retrato que en la pared cuelga.
Donde viven los viejos se paró el tiempo después de que se casaron aquel domingo.
La radio antigua y el reloj grande y el mantel cargado de puntillas.
La radio antigua y el reloj grande que aún suena de hora en hora con pereza.
Y se cogen las manos los viejos amantes. Y se acunan cada noche como dos niños pequeños.
Y se cogen las manos los viejos amantes.
Y se preguntan: «¿Estás bien? Hoy no te duele nada ...? »
Y por San Jorge él le compra una rosa envuelta en papel de plata.
Y por San Jorge él le compra una rosa nunca ha olvidado esta fecha ...
Y por las calles se han perdido los amantes. No tienen miedo, no tienen prisa.
Y por las calles se han perdido los amantes con una flor y su ternura ...


 


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