sábado, 31 de marzo de 2018

Juguetes del destino


31 marzo 2018

- Hacía mucho tiempo que no lo veía, la última vez lo fue en una marisquería muy conocida en la Calle Lérida de Valencia y no me saludó porque dado la compañía que llevaba no se atrevió. 

- Desde entonces solo supe que se fue a Sudamérica a triunfar con su empresa y su mundo de la neo-construcción, que le fue bien y poco más. 

- Ayer me topé con él, Raúl, me dio un abrazo de esos que te ponen la piel de ave. Charlamos un buen rato hasta que le dije que tenía prisa, pero le dio tiempo a contarme que vive con una joven y oronda chica de Bogotá, (mostró algunas fotos), que tiene tres hijos con ella y que vive retirado, a sus 68, en Santa Pola, en una de esas casas que hizo Ecisa frente al mar. Dejó a su mujer y a sus hijos, que no sabe nada de ellos y que es muy feliz a pesar de que en su semblante se manifestara cierta amarga acidez que no adornaban, precisamente, sus palabras. 

- Recordaré aquí su frase de despedida que fue, más o menos, así y que sonaba a justificación: “Enrique, solo pecamos en determinadas circunstancias, la vida nos pone a prueba y son ellas las que marcan el camino. Nosotros solo somos juguetes del destino”


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2 comentarios:

  1. Muy dostoievskiano tu amigo. Sabes si vino para aca? Para argentina?
    Asi por las dudas cruzo de vereda, jajaja

    Abrazo!

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    1. No, creo que estuvo en Colombia y en Venezuela, amigo Frodo, pero sabe vivir bien donde esté, nada que enseñarle ... ni nada que reprocharle.
      Un abrazo de lunes

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