viernes, 24 de enero de 2020

Este amigo tuyo, Enrique, es gilipolla



Imagen: William Sumits

24 enero 2020

Siempre fui el más joven para casi todo. Fui el menor de tres hermanos, el mas joven bachiller a los 13, Título universitario a los 19, Alférez de Complemento a los 20 y Padre a los 24. Con ello conseguí ser el más joven de todo mi entorno y ahora ya tengo a todos mis amigos jubilados, sí, con lo suyo encima, o, los más, en la búsqueda del Arca Perdida.  

Jaime, que es un antiguo corredor de suelo de toda la vida, de los de la Vega Baja, de vez en cuando se persona a cafetuliar y, no sé, no siempre es bueno verle aparecer. Hoy, al verlo llegar, nos hemos dado cuenta que no traía ni buena cara, ni buenas emociones que contar:
Mira, Enrique, esta vida es una mierda. Encuentro a faltar mi actividad, mis viajes, mis noches fuera de casa, mis comidas en el Rio Nalón de Torrevieja y lo peor, por encima de todo, estoy perdiendo la ilusión por seguir. En fin, me estoy enterrando en vida. Deseando levantarme para ir a tomar mi primer carajillo, mi andar por el Paseo donde solo encuentro viejos amigos a los que da miedo preguntar por tal o cual pues siempre acaban dándome la fatal noticia de la muerte de alguno de ellos
-Tienes nietos?
“Si, están en Bilbao con mi hija y su marido”
-Y tu mujer?
“Está en Bilbao, con mi hija”
-Y tú que haces aquí?
-(No hubo respuesta)


Jaime no me hará ni caso, seguro, se va a Bilbao los fines de semana de cada dos, pero el prefiere seguir yendo al casino, todas las mañanas, tomarse mil vinos y doscientas copas a la vez que cuenta batalla tras batalla sobre sus noches de correrías y corruptelas a quien quiera escucharle. 

Así son las cafetulias, siempre tienes algo  de lo que agradecerle a la vida que no te lo haya arrebatado y, ah, también a escuchar en voces cultas, algunas veces, palabras malsonantes como ha hecho, hoy, Leonor, siempre tan atenta a las conversaciones de los demás: “Este amigo tuyo, Enrique, es gilipolla





 


jueves, 23 de enero de 2020

Por el bien de las generaciones futuras espero que sean estériles


Imagen de Julia Fullerton-batten

23 enero 2020

"Repitiendo el tema por ser reincidente en mis viejos y nuevos caminos hacia ese deseo que contaba Forges de un modo simplista: "Señor, llévame pronto""

Le preguntaban a un chaval treintañero en uno de esos programas de la élite televisiva si sabía donde estaba la ciudad de Brujas y el muchachito contestó que estaba en Holanda. Luego, el muchachito, en un alarde de haber entendido bien lo que le debieran haber enseñado en primaria, dijo que en España antes existía la guillotina. Ah, no me lo invento, eso es solo una muestra de lo que se “cultiva” en los “Cesta y Punto” de hoy, donde el culto al egocentrismo, al body, a la grosería, a la desfachatez y, especialmente, al mal gusto impera por ahí. No hay más que irte a un Campo de Fútbol a ver un partido normal, entre equipos poco punteros, y te das cuenta que es como la pornografía, no debiera estar permitida la entrada a los menores pues el lenguaje y las formas son … son las que son.

Si no saben geografía ni historia, ni que el Ártico se muere; ni que los peces en los ríos se mueren por vertidos tóxicos empresariales; ni que lo de que el mar se esté llevando por delante todas esas casas de primera línea no es ninguna casualidad. Si no saben todo eso como van a saber o comprender, que esas cosas verdes que ponen colgados de las farolas o de cualquier poste, son papeleras donde se deben echar los botes de cerveza; que las basuras se deben selectivizar para un necesario reciclaje y que los recursos naturales son ya un bien escaso y, ah, que eso de mearse en los portales, pues no.

El personal, la gente de hoy, quiere vivir al día, viajar, salir de noche, comer en cualquier hamburguesería, fiestones de weekend interminables y que la pasta para poder hacer todo eso se la deben bajar del cielo sus ancestros, sus viejos, pues es su obligación, la de los viejos y su derecho, el de ellos.

A veces, muy a menudo actualmente, cuando veo ese desinterés por la vida que muestran algunos de ellos, me apunto a esa frase de un protagonista de ese memorable libro de "La Conjura de los Necios" en aquello que dice: “Por el bien de las generaciones futuras, espero que sean estériles”.

Para redimir, quizás inútilmente, mis pecados al hora de manifestar mis dudas sobre el futuro y comportamiento actual, de esas jóvenes generaciones que ahora viven o ansían vivir a costa de todo el mundo, como el mismo Dios, recurro a pronunciar en púlpito público como hice anoche, a esa frase de Benedetti que suena a música de otro tiempo: “La perfección es una pulida colección de errores.” … quizás algún día reaccionen.

Luego, tras la charla de anoche, vinieron a verme unos cuantos casi cuarentones y casi me linchan intentando hacerme entender que hay muchos jóvenes que no son así como yo los presento, son gente que se ha mantenido siempre en el sistema, aprobaron sus estudios con normalidad, se portaron bien en casa, apenas hicieron algún botellón y siempre andaban y andan, buscando un trabajo digno sin éxito. Hice subir a uno de ellos al estrado … resultó extraordinario oírle. Nos informó que no son solo los jóvenes cuarentones los que echan la bolsa única de basura en el contenedor gris con todo ahí dentro sin seleccionar …

– “Vayan ustedes a verlo y allí encontrarán gente de cualquier edad haciéndolo” “No es culpa nuestra ser como somos, ustedes los viejos nos han hecho así. Ustedes tienen una importante parte de la culpa de ello. Somos los universitarios que trabajan de cajeros en los supermercados, de ayudantes de farmacia, de limpiacristales y hasta de camareros en cualquier negocio de hostelería. Otros son afortunados y han ganado alguna oposición al funcionariado local, o trabajan en el bufete de papá y otros muchos se han ido o se están marchando al extranjero. Somos lo que ustedes nos han dejado ser”.

No hubo contestación, era tarde y había pocas ganas de polemizar, quedamos boquiabiertos y en nuestra conciencia se ancló una nueva carga … ¿Será verdad? ¿Seremos culpables nosotros de todo lo que les pasa?



miércoles, 22 de enero de 2020

Las mujeres, todas ellas y cada una en su momento, son un encanto, siempre creando belleza


Playa San Juan - Alicante

22 enero 2020

- Deseaba saber si mi playa seguía ahí ... y ahí estaba, como yo, eso sí, en estado bravío, sí, como amostazado.

- Intenté acercarme y me acordé de lo que me dijo mi médico favorito el viernes pasado: "Enrique, usted ya no tiene edad para sentar el culo en la arena mojada y mucho menos para mojarse los pies, coño, que parece haber perdido el juicio. Déjese de actos vandálicos de poeta caduco y dedíquese a vivir, pero de forma coherente con su estatus y su edad".

- Mala leche tiene el cura frustrado - pensé - pero claro no se trataba de hacer alardes semánticos ante un tipo que parece saberlo todo de mi. Cualquier día me acerco al Centro de Salud en horas nocturna y le borro mi historial.

- Al bajar al sótano, previamente al gesto de sacar la nariz para oler mi mar, me tropecé con Andrea, una linda Venelozana, sesentañera de un extraordinario buen ver y hablar, y hoy, sí, hoy sí, me dijo: "Buenos días Enrique" - Me quedé sin habla, casi me desmayo ... me senté en el coche un buen rato mientras me acordaba de aquella `vieja canción de la Cinquetti  ... "Non ho l'età, non ho l'età" ... ché, para lo que hemos quedado, Enrique - me dije.

- Hacía frío y me paré en la taberna de la esquina del Hotel Playa, para tomarme un desgraciado, ya sabéis, un café cortado, descafeinado, con leche descremada y sacarina. De pie y en la barra, me acordé de lo que me dijo la chica de la Panadería del Garden mientras yo sacaba pecho contándole alguna gracia de galán trasnochado: "Enrique, vaya con cuidado con el bordillo que es muy alto. Agárrese al palo de la señal de prohibido aparcar para bajar y no se fie de sus piernas que aunque está hecho un chaval, no hay que tentar a la suerte" - No le di un beso en los morros de verdadero milagro, pues esa, la de la panadera, fue la frase más amable que recibí y recibiré hoy en todo el día. Un encanto de mujer.

- Olvidando mi anacrónico adamismo y una vez sentado en el banco de mi Playa y como si estuviera envuelto en una ajustada y protectora, marlota, y en un vano intento de darle justificación a mis actos, me acordé de aquello que escribió Ernesto Sabato en uno de sus días de mayor lucidez: "Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil."






martes, 21 de enero de 2020

No dejes entrar al viejo


21 enero 2020

Leí su mensaje, ví el vídeo y como todo lo que crea el entorno de Eastwood, me hizo sentir bien, quedé embebido por su arte y su capacidad para hacerse sentir:

"Un día , Clint Eastwood jugaba golf con su amigo , cantor y escritor de música country , Toby Keith y entre las conversaciones, Clint le comentó que el lunes siguiente cumplía 88 años. 

Toby le preguntó que pensaba hacer y Clint le respondió que la semana entrante, comenzaría a filmar una película. Sorprendido  Keith le preguntó que era lo que lo impulsaba y Eastwood le contestó que , cada mañana cuando se levanta “no deja entrar al viejo”.

Toby Keith escribió un tema sobre esto y se lo envió a Clint con la esperanza que lo considerara y lo hizo, este es el resultado" ...

lunes, 20 de enero de 2020

Te habían dicho bien, amigo "nadie"


20 enero 2020
Te revuelves, sueñas, vives en un mundo feliz, crees que amar es un lujo a tu edad, eres capaz de sacar fuerzas para casi todo lo que suponga seguir, y cuando menos te lo esperas te encuentras a un “nadie” que te dice: “¿Pero E., eres tú? … me habían dicho que…”
Lo mejor es olvidarse aunque pensé que, a mi manera, el “nadie” tenía razón. Dejas atrás a ese “nadie”, das un paso más y ya estás ahí y es entonces, justo entonces, cuando te das cuenta que estás donde te “habían dicho que …”, sí, sentado al sol, cara al viento, pies mojados por el manso oleaje de tu mar, mano con mano que Ella me aprieta y el sueño deseado en tu escena principal …
“Te habían dicho bien, amigo nadie, sí, ahí estoy, donde te dijeron que estaba”.

domingo, 19 de enero de 2020

Era ella, la chica del desconcierto en el “juicio bufo” de la Facultad de Derecho

 19 enero 2020
– Puso los ojos en Ella

– Ella apenas se dio cuenta.

– Él se acercó, le preguntó si era Ella la chica del desconcierto en el “juicio bufo” del jueves de misericordia, en La Facultad de Derecho.

– Ella le miró como si estuviera viendo a un loco … tras unos segundos de desconcertante silencio, sonrió.

– Seis años más tarde, Ella y Él se dieron el “si quiero” en la Cripta Gaudí de San Boi.

– Más de cincuenta años después de aquel “juicio bufo” del 66, Ella y Él siguen felizmente juntos