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miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Fotografía y eso de volar en un sueño

20 septiembre 2017

Es una sensación inenarrable. Ver pasar un mundo real por delante de tus ojos a toda velocidad es un deseo de cualquier ser vivo de la nueva era.

El vídeo muestra una imagen de foto en movimiento de la Ciudad de NY. Las fotos están tomadas desde la planta 44 del Edificio de la Crysler.

Es un trabajo excepcional. En él podréis encontrar afirmaciones tan sencillas como ininteligibles a poco que te despistes un instante. Por ejemplo, podéis leer frases como ésta:

“La propiedad del todo generada es mayor que la suma de las propiedades individuales. Esta es la clave de la empresa en red.”

No os lo perdáis, es como leer a Machado o volar en un sueño. Yo ya me lo he pasado tres veces y sigo enganchado











martes, 19 de septiembre de 2017

Hombre o Mujer, Hazaña o Puterío


Imagen: Collin McAdoo

19 septiembre 2017

Un morado en la barbilla, una muñeca vendada y cara de haberse bebido la noche de las noches. “Les femmes ne savent pas ce qu'ils veulent, Henri” – La escena era de las que se recuerdan hasta el día de los juicios y de las apologías. Antoine era un poema andante, solo hablaba del amour y de Felisa, que es una joven veterana que le sigue la cuerda durante los fines de semana en los que Matilde, la Loli o su propia mujer, no ponen empeño alguno en tenerlo cerca.
Tomamos unas copas en ese local de la Playa, luego me dijo que si quería acompañarla a casa que su marido estaba de guardia. Le ataqué a la segunda copa y cuando ya estaba en deshabillé, pero al principio, si bien fue muy receptiva, luego se echó atrás, si, me dio por cogerla como un saco, me la eché al cuerpo y andando como un gladiador me la estaba llevando al dormitorio y, entonces, como una verdadera fou, va y me dice … No Antoine, no, ahí, no, que esa es la cama donde duermo con mi marido. Y me empezó a bofetear y a chillar, todo al mismo tiempo, hasta que, como pude, me fue por la ventana pues los chalets del entorno empezaron a encender luces. Con las prisas me caí por las rocas, pues esa zona del Cabo es muy bonita pero très dangereux. Acabé en el Hospital de San Juan, a eso de las tres de la mañana y aquí estoy”.
Tener amigos golfos es siempre un lujo y si no lo es, es algo que no sabría como llamarle, pero que en todo hombre, curiosamente, resulta tan necesario como virtual. Leonor, que, como ya sabéis, no se pierde una, pues tiene un oído mas largo que un discurso de Rajoy, se acerca a mi, cuando ya se ha ido Antoine a calentarle el ego a la Loli, y me dice: “No me imagino, Enrique, a una mujer contando esta historia” – ¿Por qué? – “Porque cuando la cuenta un hombre lo hace en clave de hazaña, pero si lo cuenta una mujer todos dirían y/o diríamos, que es una puta”.




lunes, 18 de septiembre de 2017

Cañas, Vodka, Anís del Mono y Las verdaderas groserías de Marius

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18 septiembre 2017

Y Marius, que es un chico tranquilo donde los haya, jubilata, gran conversador, hábil, fue un gran profesional de lo suyo y, especialmente, una gran persona, hoy ha explotado. Y lo ha hecho mientras se hablaba de lo de siempre en la cafetulia, es decir, de quien la tiene mas gorda, de lo HP que son todos los políticos, de lo impresionante que es salir de copas con Antoine y de lo grosero que éste suele ser hablando de sus conquistas.  Nuestro amigo Marius se levanta ante Pepe, qué era quien había soltado el último latigazo verbal, y se arranca: ¿Tú quieres que yo te cuente lo que es una grosería ….?
Grosería es comparar la jubilación de un  diputado con la de una viuda.
Grosería es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo.
Grosería es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR.
Grosería es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más cualificados.
Grosería es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
Grosería es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).
Grosería es el costo que representa para los ciudadanos, sus comidas, sus móviles, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
Grosería es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa —a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos— y unos 82 días en verano).
Grosería es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.
Grosería es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.
Grosería es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos...
Grosería es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, ¿hablan de política social y derechos sociales?
¡Qué grosería!...
Nada como tener amigos para que te abran los ojos en el momento adecuado. La cafetulia ha terminado como un fin de fiesta de las de Robín Hood, es decir, cañas con vodka, copas de anís del mono, cafés con Carlos III y cosas así, ya sabéis, cosas de gente aburrida, gente que le va la marcha de lo imposible, del hablar por no callar.




domingo, 17 de septiembre de 2017

Nadie de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos


Fotografía de Inge Morath


17 septiembre 2017: 

Casi las tres de la tarde del viernes pasado y yo comenzaba a estar acordándome de lo mío. La pierna izquierda me estaba pidiendo un ratito de descanso o un empleo de ordenanza en la mesa de la planta tercera de la Seguridad Social en la Calle Gerona. 

Previamente, conseguí lo que casi nunca logro. Conseguí aparcar en una plaza de minusválidos que estaba libre y pude bajar del coche sin romperme una ceja, como es ya habitual. Eso era toda una premonición.

Media horita observando que la crisis es una cosa real, aunque, eso sí, la macroeconomía dice lo contrario, pero es algo poco revitalizante y eso es lo que estaba pasando. Un 30% de las tiendas del CC Gran Vía están cerradas y en el recinto había menos gente que en la misa de siete. Entonces entendí lo de que la plaza de minusválidos del parking estuviera libre.

Pasé por delante de la otrora rebosante oficina de ventas de de una resistente inmobiliaria que hay en la planta primera y me recorrió un pequeño escalofrío nostálgico del que me despertó un tremendo golpe de bici en la tibia derecha que un enano de unos tres años me dio mientras la conducía como un bestia; “Cuidado Orlando que vas a hacer daño a este señor y se va a enfadar”. No debería yo hacer muy buena cara porque la madre de la criatura, muy “pija” ella, me fulminó con la mirada, al ver que no le reía la gracia a su pequeño monstruo.

Cuando ya el alma me empezaba a pedir irme al escaño, eso es lo que me apreció una horrorosa silla de plástico medio blanca, medio amarilla, que había a la vera de una barra de Bar, aparentemente en crisis, de la planta alta, entonces fue cuando vi a Pedro. Está hecho un chaval. Hablamos un ratito mientras no llegaron las fuerzas vivas del pasado más ancestral. 

Allí estaban todos, bueno casi todos, faltaban algun@s pues la edad no perdona, pero estuvo bien. Me puse morado de comer de todo lo que me quisieron dar, que fue casi nada por mi dichosa manía de decir de esto y de aquello nada de nada, pero mi neurona mental, aún viva, exploró cada una de sus caras y mientras hablamos y hablamos, ella voló hacia ese punto donde te parece que estás flotando, no sientes el peso y apenas escuchas, solo oyes. Es la felicidad de estar con ellos, con gente que fue un día querida. Son esos ratitos que te ayudan a vivir.

Y para mejor comprensión vaya aquí la frase que un anónimo colocó en algún post del ayer: "nadie de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos"

Yo no hubiera podido expresarlo mejor.



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