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domingo, 19 de febrero de 2017

El grito inmenso, infinito de la naturaleza




Edward Munch


19 febrero 2017


El día no amaneció como debiera, me asusté. Me fui raudo a la ventana, subí la persiana... solo amenazaba lluvia, pero el calendario funcionó, cayó la hoja del ayer y empezó la del nuevo día. Sin apenas leerme, ni sentirme, ni alzarme, me puse a ver sus pinturas en el Tablet y la angustia fluyó por encima de cualquier horizonte. Al final del paseo entre sus diestras pinceladas leo una de sus citas y me di cuenta que no era angustia tan solo lo que nos quería trasladar, era miedo a ese inevitable pero terrible final:

« Caminaba con dos amigos por la carretera; entonces se puso el sol. De repente el cielo se volvió de un rojo sanguinolento, y sentí un estremecimiento de tristeza. Un angustioso dolor me oprimía el pecho. Me detuve, me apoyé en la valla, increíblemente cansado – lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado y sobre la ciudad. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás, temblando aterrorizado – y sentí el grito inmenso, infinito de la naturaleza. » - Edvard munch

Munch murió a la "temprana" edad de 80 años, murió igual que vivió, completamente solo.



enriquetarragófreixes






6 comentarios:

  1. Gritar la noche...por estos lares, cuando parece asemejarse a un final apocalíptico. Otra vez la naturaleza para que no se nos olvide que sigue ahí, que Ella siempre está. Feliz tarde.

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    1. Feliz tarde amiga María Paz ... ah, por aquí, de momento y ADG, el cielo no está nada rojo.

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  2. El miedo al inevitable final, nos acompaña sobre todo cuando vamos cumpliendo años. Miedo a lo desconocido, a la incertidumbre de la espera.
    Abrazos, querido, Enrique.

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    1. Solo miedo, Maripaz, pero no se es valiente si no se tiene miedo, mucho ... y yo soy muy valiente, mucho.

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  3. A mí me da más miedo la soledad y la forma de morir que la muerte en sí. A lo mejor con los años empiezo a temerla de nuevo como cuando era joven, pero de momento no.
    Me encantan las pinturas de Munch así como el texto que has citado.
    Besos, Enrique.

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    1. Ayer tuve un día tenebroso, de sueños estúpìdos y apocalípticos ... ya sabes, un estómago débil y un higado graso.
      Un abrazo, Celia, muy fuerte

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