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lunes, 27 de octubre de 2014

Me basta con que mañana pueda volver a sentirla


27 octubre 2014

La Relación entre la feliz vida en La Huerta y la Calle Mayor del deseado olvido mundano, solo es apreciable para aquel que sabe distinguir el sabor del buen tomate o en qué mejor lugar plantar unas buenas alcachofas. Ricardo, el hombre más antiguo del mundo huertano, a sus 93, no se resigna a quedarse en "la casa", y lo hace a pesar de todas sus limitaciones, que no son,  ellas, más que el resultado de haber entregado una vida a lo que él más ha querido y lo que más le ha dado,  la tierra - "No hace falta mucho para ser feliz, Enrique, basta con querer serlo y ser fiel a un modo de vida en la que te sientas útil.  Yo le he entregado mi vida a la tierra y ella, siempre,  me ha dado mucho más de lo que yo le di. Ahora me conformo,  tan solo, con verla un ratito cada día".

Basta con rascar de modo superficial en la piel  de las vidas de la gente sencilla para notar que la felicidad es algo que puede existir sin necesidad de disponer de grandes privilegios mortales. La felicidad es como la misma vida ... lo es más, cuanto más sencilla es. Dar gracias a todo lo que nunca fui capaz de descubrir ... , discretamente,  me pirra.


Enviado de Samsung Mobile Note III

2 comentarios:

  1. No hay nada que des más felicidad que hacer lo que uno crre que debe hacer, sin encima es lo mejor y es el bien, eso ya es la leche................bonita lección!

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    1. Andar por la Huerta, amigo Antonio, tocar el suelo, hablar con la tierra y con su gente, tiene esas cosas. Una maravilla.

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