miércoles, 15 de octubre de 2014

Me he alegrado mucho de verte (II)




Imagen: Robert Doisneau


15 octubre 2014

En una residencia de ancianos hay un viejecito muy contento que le dice al primero que pasa:

- Oye Manolo, hoy es mi cumpleaños, ¿a que no adivinas cuántos años tengo?
- ¿Noventa y ocho?
- No, sólo noventa y siete.
- Jo, tío, como te conservas !Que cumplas muchos más!

El del cumpleaños sigue andando y se encuentra con otro conocido:

- Pepe, tío, ¿a que no adivinas cuántos años cumplo?
- ¿Noventa y dos?
- No, noventa y siete.
- ¡Enhorabuena!

Y a continuación se encuentra con una viejecita desvalida:

- Oye María, ¿a que no sabes cuántos años tengo?
- Bájate la bragueta.
- ¿Qué?

El viejecito se baja la bragueta, María le mete la mano y tras palpar un rato le dice:

- Pues hoy cumples noventa y siete años.
- ¡Pues sí! ¿Y cómo lo has sabido?
- Porque te he oído hablar con Manolo y con Pepe.


Así se despachaba la inimaginable vampira que tomaba café, en la mesa de más allá de la mía, en la cafetería de la Clínica Rehabilitadora, esta mañana. Las “compas” de mesa, se partían de risa a la vez que hacían alusión al Rajoy sobre como hacía las cosas y la comparaban con la María del chiste.

Me imaginaba que hoy sería un día nefasto para todo. Hospital, noticias económicas represivas del gasto, encuentro con un ex poco querido, etc. Pero había una oportunidad de que esto cambiara si mi culireunión con otro grupo de ex-compas resultaba como esperaba. Pero tampoco empezaba bien el día para ello, pues se anulaba la culireunión, pero se sustituía por otra de menor mantel, (solo café), pero con un grupo más amplio. Finalmente, nada me podía haber ido mejor. Una hora con ellos ha resultado como un día entero de dicha.

Resulta que me he quedado a 50 m de la Reina de las Avenidas y no he tenido tiempo de ir a verla, hubiera sido el éxtasis total. Otra vez será.

No sé si todo el mundo lo ve como yo lo veo, pero cada vez me parece más importante reconocerme que aquél fraseado de “Me he alegrado mucho de verte”, ha dejado de ser en mí, una frase mecánica.

Cuando les he dejado, y marchaba hacia el noble X1, he notado que hasta andaba un poco más recto y más rápido. Ya veis, resulta que me he dado cuenta de que no es cierto aquello de que cuanto más viejo, mas pellejo, como le pasa a la María o al Rajoy, que se inventan cualquier excusa para tocártelos.

Oigo al fondo: ¿Tú crees? A lo mejor haces como la María sin darte cuenta, y a lo peor no se atreven a decírtelo.


No sé, de momento pensaré lo mejor, pensaré en La Belleza que entraña una relación humana. Simplemente eso.






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