06 enero 2011
Oía ruidos en el comedor, voces y hasta el mascullar de los camellos al comerse los mendrugos de pan que mi abuela había dejado para ellos. No podía dormir, solo deseaba que se hiciera la luz y al final, cuando me llamaban, salía disparado hacia la mesa del comedor. Ese momento, el impacto visual que me producía encontrar aquel Fort Apache y otras mil pequeñas cosas encima de la mesa del comedor de la casa del Padre Claret de mis sueños, es una imagen que aún no he podido borrar de mi memoria. Sus caras, las de los RRMM, al verme, eran y son, aún de mejor y comprendido recuerdo ahora. Veremos hoy repetir la historia pero dos generaciones mas cerca y aunque ya no es lo mismo, así será o ya ha sido pues la gesta está ahora muy repartida y dividida con el Noel y los de Oriente y eso solo es culpa de que el Corte Inglés lo aprovecha todo, ADG.

la diferencia es que ahora si
ResponderEliminarahora los juguetes si son de oriente