13 enero 2011
"No sabes lo mal que me siento, Enrique, se acabaron las fiestas y se fueron todos".
Juan, hoy, estaba mas triste que de costumbre. Acaudalado promotor inmobiliario de los 70, ahora vive solo desde que enviudó en el 2000. Se esmeró en dar a sus hijos la mejor educación y ahora ellos, sus dos hijos, viven, la una, en NY y, el otro, en Milán donde se ganan la vida de modo inmejorable.
“Enrique: ¿Si nunca hubiese tenido un duro, crees que ahora estaría tan solo?” - No lo sé, Juan, no lo sé.

A pesar de lo triste y demoledor que resulta tu relato, sólo podria decir (con toda la humildad del mundo) que la solución a su problema de soledad sólo la tiene tu antaño éxitoso amigo, de él depende elegir estar asi o salir en busca de la felicidad. Al fin y al cabo supongo que ver a sus hijos felices, de algún modo le debe hacer feliz. En fin, en cualquier caso es muy triste ciertamente.
ResponderEliminarUn saludo
Si es triste, argy, muy triste, especialmente cuando lo oyes de la manera y proximidad como yo lo he hecho hoy. Te esfuerzas en subir los niños a otro nivel superior y cuando lo consiguen te dejan en el de abajo, incluso se avergüenzan de ti, esa era la lágrima de mi amigo, hoy.
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