20 enero 2011
¿Quedamos mañana a tomar café? – Esa es una de las propuestas que, después de la de ¿quedamos a comer?, mas me gusta que me hagan. Es algo sensual y mecánico, perverso y, por encima de todo, muy inteligente y al decir inteligente, quiero decir, que es mas distendido, menos formal y, desde luego, mas barato, que otras de mayor porte, representación y rango, así que a la hora de pagar hasta te puedes permitir el lujo de decir: Esto lo pago yo.
Hoy, ay el día de hoy, hoy ha sido un café muy especial con dos excompañeros a los que hacía algún tiempo no podía abrazar ni hablar al oído con la intimidad necesaria y fuera de los tumultos del grupo con el que habitualmente nos vemos y que, siendo estupendo, no es lo mismo que en un tête à tête de los de siempre, sin romanticismo sexual pero muy íntimo. La intimidad es imprescindible para que se alcance la singularidad en esas charlas informales y para que se conviertan en rituales de esencia vital, que es eso tan importante para las relaciones interpersonales. Algo mas de una hora ha sido suficiente para comprobar el estado de la relación, lo cual viniendo de quienes fueron mi mejor apoyo y mis confesores, durante cinco magníficos años de vida profesional, te dejan como si de verdad te hubieras tomado un “arroç en costra” como los del Trestellador de mis amores. Les miraba y les dejaba hablar, uno más que otra, y yo tan feliz de verlos y de hablarles de la fuerza de los grupos y el suyo no es una excepción.
Salir a la calle y ver el espectáculo de los miles de ladrillos colocados y que de modo inerte muestran su feliz convivencia con el urbanismo que un día lo fueron todo para mi ocupación profesional, ha sido un placer inesperado, es como si tuvieras que ver a los 60 a aquella novia que un día dejaste de ver a los 20. He descubierto que la novia ha mejorado con los años y eso, no es nada corriente.
Lo peor es pasar por delante del despacho de Begoña, “No estará, Enrique, pues a esta hora ella toma café aquí y hoy no ha venido” y un poco mas allá el de Alberto y quedarse con las ganas de que mañana sea, el café, con ellos.
Una de gambas plancha, un blanco gallego de muerte y un 80/20 han resuelto mi hambre del mediodía, pero aún y así, no he dejado de pensar en ellos, en todos ellos. Han prometido organizar una comilona en grupo para febrero … que bien. Ojalá las convoquen durante miles de años, ese es el objetivo de los grupos. Mantener el fuego nunca ha sido ni fácil ni tan necesario como lo es para la supervivencia humana.
Ah, y Maribel, la avia, sigue rehabilitándose, hoy mas guapa que nunca, como su nieta que ha heredado su capacidad organizativa y esa gracia burlona que las hace tan irresistibles. ¡DM, como estoy, chocheando cada día un poco más!

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