Cuando llegué a La Terreta, en verano del 78, nunca me imaginé que acabaría echando raíces en tierra tan pródiga en aventuras como la que yo me encontré al llegar. Era la primera Provincia en “Impagados” de España, en valor relativo, y la segunda en valor absoluto y justo cuando llegué estaban celebrando la fiesta de post-hogueras cuando yo venía de quemar la hoguera en mi Barceloneta querida. Esta tierra es la leche, Enrique, me decía Jacinto, el encargado que me traje de Barcelona para empezar las 344 viviendas que hay frente al Colegio Agustinos, lado Norte, en el alicantino barrio de Juan XXIII.
Tardé mucho en aprender que el significado de “un día me llamas y quedamos para ir a comernos un arrocito” era solo un “hasta luego” o que lo de “Me voy a La Playa” era irse al Barrio de La Playa de San Juan y que “Vivir en El Cabo” era como lo de La Moraleja en Madrid, pero con la boca llena, y que “San Nicolás” era la Catedral, aunque eso fue lo mas inmediato. Allí encontré al Cristo de la Buena Muerte guiado por un “nosequé” nostálgico de mi querido Cristo de Lepanto.
“Fotre”, “a fer la ma” , “Fill de sa mare”, eran dichos de esta tierra a los que había que irse acostumbrando pero entre éstos el que mas me gustó siempre era uno que ahora ya no se oye tanto y que define mucho las intenciones de los que somos y/o vivimos por aquí: !Feina, fuig!
El alicantino, “borracho y fino”, y me refiero al de la city, es festero por excelencia, no se pierde una, no es muy trabajador, quizás, pero tiene unas dotes impropias de sus recursos y ubicación. Políticamente, menospreciada por Valencia, le unen mas cosas con Murcia que con los de Las Fallas y/o los de la Magdalena. Esta tierra, que siempre había sido la Playa del Madrid menos progre, se convirtió en el “hijo pillo”, o sea, aquél que tiene facultades pero ningún padrino, por lo que tuvo de agudizar su ingenio para demostrar lo que vale.
Alicante es tierra creativa, aquí se hacen alfombras, zapatos, envasado de aceitunas, muebles y mil cosas más que la gente no sabe, ni por asomo, que se hacen aquí. La capacidad emprendedora del alicantino de a pie, es inagotable, un alicantino medio puede haber creado un par de empresas, “per capita”, en su vida. Sirva de ejemplo a mi perdido amigo Pepín y a su saga, que crearon los mejores Disco Pub de la Calle san Fernando tales como el Dallas, Valentino y otros, además de cervecerías de lujo como El “Duero” que se sacó de la nada en la Alicantina Calle Segura al amparo de su juventud, su alicantinismo y sus ganas de meterla en cualquier sitio como es propio de cualquier alicantino que se precie. “La dona en casa y l´altre en L´Albufereta”, esa era su forma de pensar y la del Alicantino medio en la época de los 70.
Por eso no me extraña que esas semillas hicieran sus frutos en en los 2000:
“Visca Alacant” es el grito de la Terreta y de sus gentes. Yo me uní a ellos hace tanto tiempo que, sin olvidar mis raíces, ya me siento de aquí, tanto o más que muchos.
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Se te ha olvidado nombrar a nuestro "carreó" y el "Bar El Palo". Estupendo articulo.
ResponderEliminarUn saludo
Es cierto, argy, hay tanto que contar.
ResponderEliminarGracias.
Los alicantinos somos maravillosos no borrachos y finos. Basta ya de meteros con todos nosotros, estigmatizarnos y menospreciarnos.
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