08 agosto 2011
Antes, aquí mismo, me dedicaba a anteponer el ánimo a la falta de voluntad que muchas veces nos impone nuestro lado negativo, nuestra cara mala no nos deja salir del atolladero cuando nos encajamos en el barro. Ahora estoy pagando las consecuencias de mi derroche muscular y físico. Ya lo dije el sábado, la noche, (que me gusta mas que a un marrano un charco), no es para mi, ya me lo decía mi Santa Madre: cuídate mucho, Enrique, de las malas compañías, de salir de noche y de hacer con tu cuerpo, como si ella ya lo intuyera, mas de lo que puedas hacer con él, no le pidas esfuerzos excepcionales. Pero yo, como todos los hijos, no le hice caso en eso, en las tres cosas, pero tampoco me puedo quejar, podía haberme ido peor y, sin embargo, aquí estoy, sigo teniendo el corazón en un lado y la cartera en el otro, como decía mi Agustín, andando a mi excepcional velocidad de 1 km/hora y deseando que, sin restar mérito alguno a lo vivido, pueda vivir ya lo próximo, día a día, cada momento.
Pues hoy, tras mi hora de andadura maratoniana, (para mi), estoy yaciente en mi dolor y en mi alegría, pues el paisaje que ofrece el camino recorrido es un puro ejemplo de convivencia entre urbanismo y paisaje, asfalto, cemento y vegetación. Bonito y tórrido camino. Ha valido la pena mi bajón muscular. Tardaré en repetirlo, por imposible, pero vale la pena hacerlo. Os dejo un vídeo con el recorrido de hoy.
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Hoy te he imitado. He ido de la Ford (Movilsa) donde he dejado enn coche de mi mujer a mi casa. La verdad es que me ha venido de perlas. He podido meditar y todo.
ResponderEliminarSolo ha faltado que echaras fotos y luego nos las pusieras. Esos paseos quedarán para la historia de internet y para ti mismo cuando tengas edad de darte cuenta de lo que eras capaz cuando eras joven.
ResponderEliminarFeliz tarde, argy.