14 septiembre 2011
Ayer, 13, hizo seis años que Alfredo nos dejó. Se fue dejando un millón de amigos y el caso es que seis años después aún los tiene. Quizás esta ciudad le haya olvidado un poco, a mi hace un año o dos, se me ocurrió pedir que le pusieran su nombre a una calle, pero luego me fui desinflando al ver que gente muy ilustre se le adjudicaba su nombre a calles en donde es fácil que nadie asome por allí mas que sus moradores. Oí una vez que no era lógico que se diera el nombre de nuevas calles a gente viva y en esta ciudad, y supongo que en muchas mas, pero Alicante es especial, es tierra muy medalladora, es decir, le ponemos 5 orejas y el rabo a cualquier torero en nuestra feria, un cuadro a cualquiera en el Ayuntamiento y una calle a casi cualquiera, pues esta es tierra de gente muy buena y muy noble que lo da todo hoy para hoy. Por eso, quizás, quien me lo contó tenía razón: “Como se os ocurre ponerle un nombre a una calle de gente que aún está viva”, recordándome el de un vivo muy vivo y muy deportista que tiene calle, y que no nombraré aquí pues eso, (lo de opinar sobre alguien), siempre es subjetivo.
Por tanto amigo Alfredo, ya sabes, tú Hércules está en Segunda y bajando, no han puesto tu nombre en tu silla del Rico Pérez, no hay calle para ti, pero tú apellido, Ros, está ya en varios lugares de restauración de esta ciudad, (Club de Regatas, Templete Calvo Sotelo, Vissum, Colegio Médicos … ) y en el de ya unos cuantos muy dignos descendientes que te siguen adorando y admirando, como tus amigos, aunque no tengas calle y, ah, ya sabes, sigue guardándome mesa en ese bar en el que te has instalado, subiendo al cielo, primera curva a mano derecha, espérame, sin prisa, pero llegaré, tendremos tiempo de seguir con lo nuestro. De momento, yo sigo como antes, “Ese, ese, ese, Ros, ………”
Dejo una foto de la última vez que te hicimos llorar, el 27 junio 2003, cuando te entregamos la placa en recuerdo de tu jubilación:

Qué pena Enrique, nuestro Alfredo y el de tantos Alicantinos sí se merece una calle, al lado de la playa, una calle con sabor de la terreta.
ResponderEliminar¿Y buscando firmas? Alfredo Ros, alicantí.
Hemos desistido, Candela, nos dimos cuenta que para eso hay que vender cierta parte de la espalda lo contratar a un famoso que lo apoye. No se si algun dia habrá o no habrá calle para Alfredo pero es un digno merecedor de ello.
ResponderEliminarGracias, si tienes alguna sugerencia .....
Recordar a un amigo con esta normalidad, con esta vehemencia, con esta sencillez, implica "ser un amigo".
ResponderEliminarEsta palabra es tan sagrada para mí que te felicito por escribir este recuerdo tan entrañable.
Un gran saludo, amigo Enrique.
Nunca es tarde. Estoy seguro de que su calle está esperando para ser "bautizada". Llegará!
ResponderEliminarIgualmente Antonio Campillo. Es un honor verte por aquí y sí, era un gran amigo y una gran persona
ResponderEliminarargy, no se, me faltan fuerzas para seguirlo intentando, no se, quizás lo retomemos. Gracias.
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