sábado, 10 de septiembre de 2011

TCI: Transmisión de Contenidos de Interés



10 septiembre 2011


Esta mañana, en una emisora de radio, un tertuliano dejaba caer un término, TCI, que yo uso a menudo en dos direcciones. La primera es la de Tecnologías de la Comunicación y de la Información y la segunda, que es en el sentido que la ha usado el periodista radiofónico, y que es la que se corresponde con el título de esta bloguería. Cuando se habla de ese nuevo concepto de TCI, y lo cuentas en privado o en público, pocos son los que muestran interés en su definición que, por otra parte, no posee ciencia oculta alguna, pues su propio título la define o debiera definir, por si solo. Se hablaba de libros, en el programa radiofónico, y la discusión se estaba centrando, estúpidamente, en la migraña intelectual que le produce a los nuevos y a algunos viejos, el uso de las nuevas tabletas y hasta los PCs a la hora de leer libros en formato electrónico, digital y/o cibernético. Las garras de los estúpidos intelectuales de siempre relucían en las ondas a la hora de llenarse de vanidad presumiendo de que ellos no saben ni lo que es un hashtag ni un Tweet, ni nada que tenga que ver con la tontería esa de la informática. Pues mira que estúpidos son, ellos se lo pierden, igual que se están perdiendo el mercado del futuro las viejas editoriales que aún no han comprendido que el vuelco comercial hacia esta nueva tendencia, hacia esta nueva manera de leer “libros” es, precisamente, la de “leer libros electrónicos”, que, por otra parte, nunca llegará a sustituir de modo total al libro-papel, pero ambos, electrónico y papel, compartirán espacio hasta que el electrónico se imponga por encima de el de papel y les agüe  la Pascua a aquellos que les gusta mostrar su Enciclopedia Larousse por el toque intelectual que siempre da tenerlos en las librerías de las casas para que las vean las visitas, mas por la calidad de sus tapas que por su contenido.

Solo el 58% de los españoles dice leer libros, al menos , una vez a la semana. En España no se lee, pero la venta de libros electrónicos crece y crece en todo el mundo. Mi amigo Benito, que dentro de cinco días cumple los 76, está hecho un chaval, juega al tenis, hace 75 flexiones en el suelo cada mañana y la cabeza y el sentido donde otros tiene solo vanidad. Benito lee en su iPad libros electrónicos que, además, ha sabido pasarse a formato pdf y hasta los lee en su PC. También lee libros- papel pero dice que cuando viaja, que es mucho y siempre en tren, esa maquinita, el iPad, le resuelve todos los problemas de espacio que antes le suponía al irse de viaje o de vacaciones. Periódicos, libros y correo están en esa cosita del Tablet que Benito maneja como nadie y es que Benito, como yo, opina que no importa el soporte, lo que importa es que se produzca con fluidez la Transmisión de Contenidos de Interés para que alcance a todos y en cualquier lugar. Ese es el futuro, lo demás es pura progresía metida en el barco de la estupidez. Una cosa es ordenarlo y controlarlo, pero oponerse a la fuerza del futuro es de tontos y de mediocres.

2 comentarios:

  1. Pues yo, sin querer negar ni desprestigiar la evolucion, sigo prefiriendo los libros en papel. Solo el hecho de adquirir uno y sentir ese olor que desprenden sus paginas ya es algo que jamas podra lograr ningun artilugio informatico. Se ve que en algunas cosas soy demasiado clasista (o tal vez peco de demasiado romanticismo, chi lo sa?).

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  2. Antonio M, el libro-papel, nunca desaparecerá mientras existan románticos y nostálgicos recalcitrantes como tú y, ah, no cambies nunca, ese es un buen estado. Ya sabes, lo importante son los contenidos, no la forma.

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