Soñaba que me había convertido en invisible, parecía una pesadilla, nadie me miraba, la gente se abría paso entres mis límites. Protestaba, gritaba, pero nadie parecía oírme, todo se reducía a estar condenado a una aparente invisibilidad. Al rato, un ángel me hizo caso, me hablaba, me escuchaba, entonces fue cuando me di cuenta que no puedes pagar nunca un servicio por adelantado. Esta vez me salvó un ángel, pero la próxima vez ... quien sabe si tendré tanta suerte.
“Y me permito hacerles un ruego: si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que transmiten mi libros, por favor créanselos. Créanselos porque me las he inventado”. (Final del discurso de Ana María Matute al recibir el Premio Cervantes 2010)
lunes, 5 de septiembre de 2011
Una sombría habitación
Este es un lugar que está ubicado detrás del ojo que oculta la maldad, las guerras, la política y las malas gestas humanas, aquí solo se escribe sobre salud, clima y sobre los sentimientos que alimentan nuestras ganas de vivir
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Estoy seguro de que seguirás teniendo suerte,,,,,nunca lo dudes!
ResponderEliminarEspero que si, argy, gracias por tus deseos
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