Quien diga que esto de las relaciones virtuales, cibernéticas o a través de la mierda esa de internet, (que es como le llaman los que aún viven en el árbol), no tiene sus ventajas, sus virtudes y su trazo culto, es que no sabe nada de nada y, además, le va a costar aprender algo alguna vez por mucho que se dedique a estudiar y repasar los informativos del Sálvame de Luxe.
Antonio M, es uno de esos amigos virtuales que uno se echa entre pecho y espalda, por encima del abdomen, y que por muchos amenazantes Ecodoppler que te hagan en ese sitio, no renuncias ni a tenerlos, ni a quererlos en su justa medida, como Dios manda. Antonio M, que es uno de los del fuerte trazo culto de la música heavy, amante de la radio nocturna de élite e investigación y gran enamorado de sus pasiones, me ha mandado este relato que clarifica, por fin, el origen del “conflito” de Oriente Medio:
EL JUDÍO Y EL ÁRABE:El árabe se va a la tienda del judío para comprar sujetadores negros.
El judío, presintiendo buen negocio, le comenta que son raros y que hay pocos y le vende cada uno a 40 euros.
El árabe compra 6, y vuelve algunos días después para comprar 2 docenas más.
El judío comenta que las piezas cada vez son más raras de encontrar y se las vende por 50 euros unidad.
Un mes más tarde, el árabe regresa y compra lo que le resta al judío por 75 euros cada uno.
El judío, muy curioso, le pregunta qué hace con tantos sujetadores negros...
Responde el árabe:
- Corto el sujetador en dos y hago los sombreritos que usáis vosotros a 150 euros cada uno.Y AHÍ, justo AHÍ, FUE CUANDO EMPEZÓ TODO...
George Clerano: Como no me lo puedo tomar en serio, lo haré como mejor sepa hacerlo. (Y se partió el culo contando lo de Legrain) (sic)
.
.


¡¡Qué fuerrrte!!
ResponderEliminarSerían al menos sujetadores anatómicos, el caso es que la culpa siempre la tienen las mujeres, directa o indirectamente..
:D :D
Je,je. Es verdad que ese gorro que se ponen los judíos en la cabeza parece la copa de un sujetador.
ResponderEliminarSi no toda, casi toda, Candela. Acuérdate de lo que pasó en el Paraíso. y eso que la manzana no era de la zona Vip de El Corty.
ResponderEliminarBucan .... A que sí
ResponderEliminar¡Justo, Enrique! Siempre hay un principio por el que el pillo es pillado y se enfada. Del enfado surge llamarse panoli ante el espejo. Desde el espejo se pasa a mirarse en el bruñido canón de acero y de él al pepinazo. ¡Si es que no se les puede dejar solos...!
ResponderEliminarNo, no se les puede dejar solos, Antonio C.
ResponderEliminar