Nada como tener un amigo fiel o un proveedor especial que siempre tiene lo que no encuentras en sitio alguno salvo ahí. Estoy hablando de OHMIO, que es esa tienda que, en Alicante, todo el mundo conoce y que da miedo pensar que un día pueda desparecer. Ayer era Yolanda la que ponía encima de la parrilla la situación actual del pequeño comercio o lo que algunos nos empeñamos, aún, en llamar el comercio tradicional, pero basta con darte una vuelta por ellos para ver que mas del 50% ya han cerrado, deteriorando con ello nuestra imaginación y nuestra alegría pues da grima ver, vayas por la calle que quieras ir, eso, que el 50% de los locales comerciales están cerrados. No es menos preocupante, que no deprimente, si entras en El Corte Inglés o te vas al a cualquier centro comercial, como el CC Gran Vía de la capital alicantina, para darte cuenta que ahí no hay nadie, ni ruido alguno salvo el de los propios empleados hablando del problema que van a tener cuando los de la enseñanza organicen la próxima huelga pues, oigo al fondo y sin volverme: … “mi suegra me ha dicho que me espabile y que no aguanta mas a mis niños pues son unos maleducados”.
La alegría de la mañana me la he llevado, al salir de una reunión en un despacho de Marvá, pues me he dado cuenta de que, por fin, podría tomarme un café en el Quiosco de La Loli, la Ros, que está en la alicantina Plaza de la Cruz. Lloviznando y con un frío de pelotas, (7º C, que para Alicante es como –32º C en Moscú), me acerco al mostrador y ante la total inactividad del entristecido y desocupado personal, paraguas en mano y con mucho ánimo le dirijo la mirada a un joven barista que con una dulce mirada y una forzada pero cariñosa sonrisa me saluda con el clásico: “¿Qué le pongo Senyor?”. Me he dado cuenta que, seguramente, sería el primer cliente del día y eso que ya eran las 11 de la mañana, pero el chaval me ha atendido como si yo fuera el mismo Príncipe Felipe, pues, la verdad es que hago lo mismo que él, sin su gracia, claro, por eso la gente dice siempre de él; “Es muy simpático, me ha saludado y me ha sonreído” y eso, como es sabido, no sabe hacerlo cualquiera – A la gente le basta con poco, solo quieren que les hagan caso y vivir al día. Mientras pensaba en eso y en la tristeza y en la inactividad de aquellos jóvenes baristas y de su futuro inmediato, el mas joven lanza un adiós a una joven pareja que paseaba por la calle a un lento ritmo que hacía prever lo peor en su faceta ocupacional, tanto que le ha dado tiempo, a mi joven mantenedor de hoy, apostillarles; “Esta noche nos vemos, hoy vamos a romper”
Una luz punzante y crematoria se ha encendido en la parte mas cercana a la unión entre los dos proximales inferiores, avisándome de que es cierto, eso que dice mi niña es cierto; “Enrique, te preocupas demasiado …”
Y para que Loli Ros no se enfade conmigo, dejo aquí una imagen de su hermoso Quiosco, lugar donde podréis degustar desde una vibrante tortilla española hasta un copeo de lujo, pasando por el mejor café que en medio de calle alguna me hayan servido jamás:
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