Yo quería ser un escaparate, si, eso no era una tontería cuando a mi me pasó la idea por la cabeza. Yo tenía cinco años y ese lugar era el mejor de todos los sitios posibles, era el escenario donde todo el mundo clavaba sus miradas, era el centro de atención del mundo. Pero me hice mayor, abracé el amor, acabé aparejadores y luego terminé sacando pecho y encogiendo barriga mientras paseaba por la Playa de San Juan. Siempre estuve en el escaparate y yo, fíjate, viví sin darme cuenta de ello.
Para una semana menos santa de lo que debiera, ésta será una más, pero a tantos y tantos, al parecer, solo les consuela subirse al escaparate. Parece que lo que se sigue estilando es aquello de siempre: “Para comer no tendremos, no, pero que no falte boato, ni viaje que contar”
..

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Este blog comparte contenidos con otro de mis blogs a modo de copia de seguridad, el uno del otro, en casi todo su contenido.
https://enriquetarragofreixes.wordpress.com/