Irene Manzano
16 abril 2012
Son lo mejor de cada casa. Leerlos, saberlos ahí, es mi perdición y una bendición, si, por eso me gusta rendirles, de vez en cuando, algún homenaje:
- De Manuela Gc …………… de Diana M Pérez: Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos.
Facundo Cabral. - De David : Tras todos los pasos, te percatas que el proceso de adaptación emocional que estas viviendo, es eso, es lo que definen los libros, lo que te “venden” los profesionales del alma psicológica, un “proceso de duelo” de manual.
- Que pena que estos libros no tengan un final feliz como en los cuentos, el siguiente irá de eso, de un cuento que un día me dedicaron.
- De Jelio Cors: Es un tanto triste que nuestros jóvenes cualificados se vean en la tesitura de tener que elegir entre criar telarañas en una pequeña habitación en el hogar de sus padres o recomponer el orgullo de su valía en un país extraño. Pero al tiempo (haciendo una reflexión derivada de esta situación) me asaltan ciertas dudas:
¿Qué ocurre en una sociedad tan, supuestamente, progresista, tecnológica y saneada como la alemana, para que necesiten importar de otros países una mano de obra tan especializada?
¿Qué inquietudes futuras albergan los estudiantes germanos que ocasionen déficit en una profesión tan aparentemente idónea para el momento actual, saturado de tecnología punta?
¿Acaso ésta juventud ha detectado un horizonte de nuevos valores y por lo tanto de una nueva y distinta preparación?
... Y sobre todo: ¿Por qué precisamente esa solicitud concreta de que sean españoles? ¿Qué tienen nuestros ingenieros de particular? ¿Una mayor preparación? ¿Un mayor potencial de trabajo? o ¿se trata simple y tristemente de una menor exigencia económica? ... - De argy: No quiero perder los últimos aromas del optimismo que puedan quedarme, pero lo cierto es que me cuesta horrores hacerlo. Mientras tanto, para no agobiarme en exceso, dado que el ritmo cardiaco no está estabilizado del todo, me voy a detener en cuestiones más libianas y tan de andar por casa, como es el campeonato mundial de lanzamiento de hueso de dátil que se celebra en el Huerto de La Cuerna de Altabix (Elche) a celebrar el próximo 16 abril. Mejor así.
- De Marc Vidal: La sociedad que no arriesga, no avanza. Hoy en día el valor de equivocarse parece un síntoma de final irrecuperable, cuando debería ser todo lo contrario. Sólo se hace gigante aquel liliputiense capaz de acumular errores. Un buen empresario no lo es hasta que no ha fracasado alguna vez. En Estados Unidos ese valor prevalece en cada proyecto que sus ciudadanos ponen en marcha. No hay fracaso malo, sólo hay oportunidad fallida. Hay más. En nuestro país y en algunos de nuestro entorno inmediato entrar en default es sinónimo de imposibilidad de poder afrontar otro reto emprendedor en tu vida. Las catalogaciones contra el histórico crediticio te amputan todas las opciones. Ese es uno de los motivos por los que, poco a poco, hemos ido desconstruyendo una sociedad que en su momento estuvo llena de vida.
- De Pitt Tristán: «A la gente le gusta sentir. Sea lo que sea», escribió Virginia Woolf. ¿Cómo vamos a desear sentir en abstracto, cuando sabemos que algunos sentimientos son terribles, crueles, perversos o insoportables?
- De Fosterwit: Gestionar la empresa desde el móvil no es difícil gracias a apps como E-conomic o Qlikview, que es un programa de contabilidad en línea que permite controlar una pyme a distancia. Así por ejemplo, un comercial puede conocer al instante las cifras de compras de sus clientes, qué artículos consume más, su situación financiera o sus márgenes comerciales.
- De mimarzgz: Sin embargo observo que el proceso está siendo el inverso: es decir, el primer mundo está
renunciando a sus derechos laborales y sociales, a cambio de aumentar la competitividad con los llamados países emergentes. - De Rosy Paris: Dicen algunos que, a cierta edad después de los cuarenta,nos hacemos invisibles,que nuestro protagonismo en la escena de la VIDA declina,y que nos volvemos inexistente para un mundo en el que solo cabe el ímpetu de los años JOVENES.
- De Fernando Sancho: Su filosofía empresarial puede ser criticable, pero Ryanair lucha por la puntualidad (y la consigue casi siempre), así como por los bajos precios. Mientras tanto, los del SEPLA tocando el violón . . . ¡pobre Iberia! ¿dónde irá a parar?
- De Eva: Tu ofrenda refuerza el resplandor de mi frágil corazón, sintiendo la esclavitud de mi espíritu en el mutismo de las ánimas. Injurio cada palpito de tu corazón maldito por la sumisión de amarte.
- De Antonio Campillo: ¿Incomunicación? No. Creo que no. Simplemente seguridad dilatada del inseguro futuro. Con excesiva frecuencia dejamos pasar momentos irrepetibles, instantes que, como un juego, vamos saltando de casilla en casilla, de sueño en sueño, para acatar, asumir, unos cánones impuestos, unas costumbres que coartan y dirigen. Con excesiva frecuencia observamos el innecesario cumplimiento dirigido que nos lleva por caminos jamás pensados. Lo eterno no existe en unas pequeñas vidas que florecen al calor de la inmediatez, de la brevedad.

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