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jueves, 6 de diciembre de 2012

Fracasé y volaron como palomas



06 diciembre 2012

Tomaba café, esta madrugada, con un viejo conocido, si, de esos que conoces de las obras, pero que nunca recuerdas muy bien ni su nombre, ni que es lo que hacía, ni de que lo conoces, cuando el muchacho, y digo muchacho porque tendrá, tan solo, sus cincuenta y muchos, tras un largo y típico, fraseario de siempre, tal cual: “Vaya una mierda de Gobierno que tenemos” o “Hasta los güevos estamos de catalanes”, ya sabéis, cosas así, pero de golpe, cogiendo la taza del carajillo con firmeza y mirándome a los ojos con dureza,  mas o menos, me dice:
Fracasé y volaron como palomas, Enrique ¿Te acuerdas cuando me decías que no se me ocurriera hacerlo?, pues lo hice, es verdad, me pillaron y ahora estoy aquí, esperando a que sean las nueve y media para que me den a mi nieto, que tiene dos años y lo lleve a ver a su padre pues le toca hoy, ya sabes, cosas del reparto de visitas compartidas. Dragados me despidió cuando estaba en Asturias, hace dos años y desde entonces me han dejado todos, mi mujer, mis hijos, mis amigos y, lo peor es que me ha dejado hasta mi banquero. El muy mamonazo, me ha retirado la tarjeta Visa y me quiere, también,  echar del piso que tengo ahí, en Miriam Blasco
Este cafetuliano de hoy, cometió alguna irregularidad de tipo económico, que no le pudieron demostrar de modo fehaciente, ni imputar, pero que no siendo mucho, le costó un despido procedente barato, también le costó la dignidad y el prestigio de su familia y de sus amigos. Él no cuenta toda la verdad, eso lo hacen los otros dos que tomaban el café en la mesa de al lado y siempre después de que mi amigo de hoy se marchara con su nieto de dos años y una chica de Ucrania, que habla español perfectamente, que lo traía de la mano. La joven ucraniana, que tiene de todo y bien puesto,  sube a buscar a su nieto pues su hija, la del cafetuliano,  no lo quiere ver, a él,  ni en pintura.
Ya se que cuento demasiadas veces este tipo de historias, pero me temo que la reiteración lo es tanto como de real tiene la vida misma, si, la que hoy se vive como se puede o como nos enseñan, que no siendo lo mismo, a veces, se parecen y las piedras, aunque no sepamos verlas, están en el camino.


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2 comentarios:

  1. No dejes de contar estas pequeñas historias de vida que tanto enseñan,,,,y si las cuentas tu más aún.

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