Hace un rato me decía un amigo en uno de sus habituales correos-e de cada día, (sic): “Enrique, te estás poniendo gilipolla con tanto canto a la belleza, a la música celestial y al cuento de tus enfermedades. Conyo, despierta ya y asómate con tu cuerpo burlón y tu lengua giliromántica a las tertulias y a las nostálgicas proclamas sobre lo bonito y barato que era ser y sentirse Rojo en los 70” – Y a mi, tras una corta, pero inesperada reflexión, me he puesto a reír como si me hubieran contado un chiste verde a los nueve, es decir, como un ingenuo y atropellado ser que nunca hubiera sentido algo parecido. Y es que me ha hecho gracia que pensara así de mi. ¿Lo dirá en serio o solo ha sido una manera de sacarme de la cama del dolor? – En esa duda me dormiré, hoy, conmigo mismo.
Es cierto, que bonito era sentirse Rojo en esos felices 70, irrepetible.
Es cierto, que bonito era sentirse Rojo en esos felices 70, irrepetible.

Para mí no fue barato. Si me lo dijeran, enfermaría.
ResponderEliminarEra barato tener ilusiones, querida María Luisa, a eso me quería referir. Lamento, si es que ha sido así, haber herido alguna oculta sensibilidad. Un abrazo muy fuerte.
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