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sábado, 26 de octubre de 2013

Narcisismo, amnesia o solo es un nuevo brote de “lo demás no me importa”

relojes

26 octubre 2013

Me preguntaba, ayer tarde, un amigo de los de toda la vida, si me pasa algo. Que escribo unos ladrillazos que no hay quien los lea y que se nota que estoy haciéndome mayor. Cuando se lo intentaba explicar, he notado que me estaba empezando a perder atención, a la vez que he visto que sus ojos se fijaban en una enfermera que llevaba tres tallas menos de bata y seis botones perdidos, dos de arriba y cuatro de abajo, en la misma.

Para romper el hielo, le digo que no entiendo lo del suicidio colectivo en que se ha empeñado el PP en practicarlo, pero cada día un poco más, y me suelta que ha encontrado un “chollo” espectacular para comprar una vivienda en Elx, por menos de 200.000 € junto al Parque, simplemente buscándolo por Internet. Al parecer ya no recordaba que se lo mandé yo.

Hace pocos día me sorprendía que bastantes de los alumnos de un Máster de Postgrado para mi gente del ladrillo, no supieran lo que era un precio de repercusión cuando hablábamos del coste del suelo, o del de construcción, pero hay cosas peores. Hoy me he encontrado con un Bancario que no sabía quién fue Claudio Boada.

Pero anoche me sucedió algo inexplicable. Un chaval de mi edad o algo más, es decir, nacido en los cuarenta y pocos, y que tiene un extraño parecido con Ernest Lluch, aquél que fue insigne Ministro Socialista en los años 80 y no sabiendo su nombre, pues en las conferencias todos hablan pero pocos se presentan y así fue que me atreví a contarle mi secreto, si, que yo le llamaba Ernest Lluch por ese intenso parecido que mostraba con el político y el "chaval", lejos de contestarme con una sonrisa o algún sarcasmo, va y me dice: “¿Y ese quién es?”

A veces, solo a veces y, no obstante, ya son muchas, pienso, con solo rascar algo de cualquier entorno social, que he vivido estos últimos cuarenta años en otro mundo o lo que es lo mismo, como si nada hubiera pasado en ese tiempo.
 









1 comentario:

  1. Solo amnesia, amigo, Enrique. No cambiarás nunca.

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