a:hover { text-decoration: underline;

jueves, 20 de marzo de 2014

Estirar los brazos

20060507-203
Painting: Simone Haacks
20 marzo 2014


Cuando hablo de ello, de estirar los brazos, siempre bromeo sobre la necesidad de hacerlo, especialmente, cuando vas entrando en años. Necesitas operarte de los brazos, para alargarlos, para que puedas alejar de tus ojos los textos imposibles de lectura que ponen a tu alcance, para poder llegar a la punta del pie para poder ponerte los calcetines y para rascarte esa parte de la espalda que parece que nos hayan puesto ahí para eso, para que sea una especie de punto G del que necesitas de alguien para activarlo, es decir, para rascártelo como si de un rito sensual y sexual se tratara. Pero hoy me refiero a otra forma de hacerlo, a otra forma de estirar los brazos, me refiero a esa forma inmaterial que nos hace mejores y que con el tiempo aprendemos a saborear, a admitir, a necesitar y que, también, aprendemos, por encima de todo, a regalar.

 

3 comentarios: