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martes, 22 de abril de 2014

Buscar el sol


22 abril 2014

Pedro es de esos jóvenes veteranos que anda arrastrándose por las tertulias de los cafés de madrugada con cara de no haber dormido nunca y que contesta a cualquier insinuación, pregunta o comentario, aunque nadie le diga,  siquiera,  por ahí te pudras. Hoy me senté a su lado y sin que yo abriera boca él me ha dicho: "¿Qué habrá sido, Enrique, de aquellas ilusiones que dejé allí, en Bogotá,  en Rabat, en Irán,  en Madrid, ... en medio mundo haciendo puentes, obras hidráulicas y carreteras?  Me fui buscando un sol que me calentará y lo conseguí,  lo hice por mi y por la empresa ¿Y todo para qué?  A los 56 me jubilaron de mala manera y sin reconocimiento alguno." He estado unos segundos en silencio mientras él bajaba la cabeza y mantenía sus rudas manos sobre la mesa. Al rato le he dicho; ¿Cuando crees que dejó el sol de calentarte,  Pedro? - "No lo sé, Enrique,  quizás fue el día que mi mujer me dejó o quizás fue el día que me di cuenta que no tenía ganas de levantarme de la cama o, quién sabe, quizás solo fue cuando perdí la ilusión de vivir por algo, por alguna razón o por alguien."

A Pedro lo "jubilaron" porque iba bebido a las obras, su mala vida de putiferios y largas noches de alcohol en sus largas estancias fuera de casa lo apartaron de la Dirección de los Proyectos de las obras que le encargaban y su mujer lo abandonó porque Pedro tenía vida de marinero y porque, además,  tuvo dos hijos fuera  del matrimonio, uno con una chica de Bogotá y otro con una hermosa rusa del barrio de Moncloa. Pedro es un tipo excepcional y como el dice y me ha dicho: Le hubiera encantado volar hasta el Sol, lástima que lo hiciera de día y lo quemara, pues las noches las tuvo siempre ocupadas en otra cama. Recuerdo, ahora, que hay algún pasaje bíblico que habla de eso de ... "Siembra y recogerás" ¿Verdad? - Id con cuidado.

N: A sus 63, Pedro ya no aspira a nada, su vida se consume y vive, como él me ha dicho, cumpliendo su penitencia. Lo triste es ver, conocer y oír sus lamentaciones, sí, la de tantas y tantas vida truncadas por una falsa interpretación de los valores adquiridos mientras se tiene un poder prestado que es el que da un cargo con sueldo, un vaivén puteril o un éxito explosivo. En el fondo son como los Maradona, la Hestevan o todas esas aspirantes a chichis de oro que desfilan por los DeLuxe televisivos contando sus puterías. Todos ellos y ellas, son productos de consumo de una voraz sociedad que nos usa, a la que te descuides un poco, como si fuéramos vulgares kleenex.


Enviado de Samsung Mobile Note III


enriquetarragófreixes

2 comentarios:

  1. De nada le sirve lamentarse a este Ïcaro. Si no le ha dado un giro a su vida, es que el frío se adueño de él.

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    1. A sus 63, Pedro ya no aspira a nada, su vida se consume y vive, como él me ha dicho, cumpliendo su penitencia. Lo triste. María Luisa, es ver, conocer y oír sus lamentaciones, sí, la de tantas y tantas vida truncadas por una falsa interpretación de los valores adquiridos mientras se tiene un poder prestado que es el que da un cargo con sueldo, un vaivén puteril o un éxito explosivo. En el fondo son como los Maradona, la Hestevan o todas esas aspirantes a chichis de oro que desfilan por los deLuxe televisivo contando sus puterías,. Todos ellos son productos de consumo de una voraz sociedad que nos usa, a la que te descuides un poco, como si fuéramos kleenex.

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