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jueves, 4 de septiembre de 2014

La Gutapercha … ¿“eso que é lo que é”?

lenguaje-corporal


04 septiembre 2014

(recuperado de mi baúl de bloguerias del 2009,  de la misma fecha de hoy)

Me contaba un amigo anoche, con cara soberbia y desafiante, que sus dientes, (los postizos), eran de gutapercha y que estaba encantadísimo de la muerte con ello. Me quedé con muchas ganas de preguntarle “eso que é lo que é”, pero opté por aquello de no abrir boca y experimentar sobre lo que hacían los que habían escuchado conmigo tan desafiante afirmación.



Efectivamente pasó lo previsto, nadie preguntó nada, seguramente unos lo hicieron por la estricta razón de no hacerlo nunca, (me refiero a lo de escuchar a los demás), y otros lo hicieron por la enorme “indignidad” que supondría preguntarlo y con ello dejar claro que NPI de la palabrita.

Al final de la charla, más bien monólogos sueltos lanzados de unos contra otros sin el mayor interés de ser oídos, opté por preguntarle a uno de mis vecinos de asiento sobre la palabrita del asunto y me dijo poniéndose la mano en la boca, como si tuviera la Gripe A, a la vez que ladeaba su enorme cabeza rellena de millones de pelos blancos; ¿Cómo?, pues no lo he oído.

Tras tanta destreza comunicativa decidí acudir a mis medios, vía PDA, y conseguí, por fin, su definición:

Gutapercha
La mayor parte de las palabras de nuestra lengua proviene del latín, del griego, del árabe, de las lenguas germánicas o de alguna otra lengua europea. Sin embargo, en nuestro léxico abundan los vocablos provenientes de idiomas más remotos, como orangután, que hemos tomado del malayo.
Otro caso es el de gutapercha, nombre de una goma parecida al caucho, fabricada a partir de la resina extraída de árboles del género Palaquium, oriundos del sudeste asiático. La gutapercha fue muy usada en la confección de prótesis dentarias, así como en revestimiento aislante de cables eléctricos, en telas impermeables y en pelotas de golf. Su uso industrial declinó con el desarrollo de plásticos y resinas sintéticas.
La palabra proviene del malayo getah (caucho) y percha (árbol).

A continuación intenté lanzarme sobre el portador dental de la gutapercha, para entablar algún tipo de comunicación inteligente, pero fue inútil, estaba hablando sin parar de su último trabajo sobre la deforestación del Amazonas y la incidencia en los movimientos del “Niño”.

Llevo ya unos días meditando sobre si ponerme un nuevo Philips para mi oído izquierdo en GAES, pero no sé muy bien por, y para, qué.
Feliz día a todos.




8 comentarios:

  1. Siempre hay que quedarse con lo positivo, en este caso, siempre puedes desconectar tu aparatito! jejeje

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    1. Pero, Antonio, ¿Eso se puede hacer? ¿Hay vida si apagas el aparato?

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  2. Jajajaja!!! Saludos enormes, Enrique.
    Una entrada muy interesante, nunca supuse que tamaña palabra existiera y mucho menos que pudiéramos llevarla en la boca (me refiero al citado material).
    En cuanto a tu visita a GAES, te aconsejo que lo hagas. Igual solo necesitas cambiar de ambiente.
    Un beso grande y encantada de volver por estos lares.

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    1. Vaya, qué alegría. Bienvenida, Dedalles.
      Ah, tienes razón ... para lo que hay que oír ... me quedo como estoy.

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  3. Claro, como la resina segregada por estos árboles es blanca, debe tener unos dientes siempre perfectamente fosforescentes con la luz ultravioleta. No debe lavarlos porque no poseerán caries jamás y además, mastican, lo fundamental. Lo inventan todo.

    Un abrazo, Enrique.

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    1. Ay, amigo Campillo, me encanta escuchar lo que me cuentan, ya sabes, el personal habla y habla y yo apunto, solo eso. Lo importante, como tú dices, es ser capaz de morder, siempre y en todos los sentidos.

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  4. Me refiero al del oído izquierdo.....................jejeje siempre lo puedes conectar cuando lo creas oportuno!

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    1. Ah, Antonio, creí que hablabas del teléfono. Me dejas más tranquilo.

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