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jueves, 23 de octubre de 2014

Apenas me di cuenta de que pasó el tiempo


23 octubre 2014    -    03 julio 2016

Las voces de la tertulia de los cafés de madrugada de hoy se alzaban en la clásica apología mundana hacia los ídolos de eso que algunos llaman fútbol y lo hacen comparando a algún dios con alguno de ellos cuando se trata de que el Real Madrid C.F. gane por y con, cualquier resultado, juegue como juegue el equipo. Otros, los conservadores de siempre, hablaban de la bondad de las cifras de la EPA, (encuesta de población activa), dándole al gobierno todo el mérito de la gesta, aunque cada vez haya más ricos y más pobres en la otra encuesta, (la que el mundo mediático ignora), la que valoran los de a pie. A todo esto, he visto a Leonor descolgada del grupo y de la tertulia. Estaba en la mesa del fondo, junto a los lavabos y estaba allí,  sentada, con un cruzado de piernas que me hacía recordar que un día fue una elegante y hermosa señora,  mirada al infinito y cara semisonriente con síntomas de una escondida y oscura, complicidad interior. Me he acercado ...  ¿Leonor: Estás bien? - "Sí,  sí,  claro. No me pasa nada, Enrique. Me estoy acordando de que ayer conseguí reunir a mi hija, a mi nieta y a mi biznieta frente a la misma mesa que lo hizo mi madre hace treinta años conmigo y con dos de ellas. Ya sé,  somos madres precoces y lo somos históricamente. Hemos amado tanto que solo el recuerdo de haberlo hecho me mantiene despierta y viva. He querido tanto, Enrique,  que me parece una ofensa que haya gente que renuncie de su maternidad, de sentirlos cerca, de su historia común y de todo lo que representa ese proyecto único que es y ha sido y que yo llamo, familia. Soy feliz, ayer estuvimos todas juntas y posiblemente sea la última vez que lo hagamos.  Nunca tuvimos suerte en el amor, dimos y damos, siempre, más de lo que nos dan pero aún y así, nunca dejamos de quererlos. Ellos fueron y son,  felices, nosotros fuimos y somos, sus cómplices,  somos mujeres hermanadas por un deseo común, nuestro amor por ellos y por la vida. He sido y soy, una mujer feliz. Quise a mi hombre como a nada en mi vida hasta que murió.  Ahora aprendo a vivir en su recuerdo. Yo soy feliz así,  me siento fiel a un ideal de vida, me siento mujer preparada para todo, me siento persona. Por eso sonrío cuando me acuerdo de él.  No me hagas caso, Enrique ... apenas me di cuenta de que pasó el tiempo  ¿Qué me querías decir?".

No es fácil vivir sin amor, eso es lo que ellos intentan, (los hados del querer), insuflar en nuestros pensamientos,  pero a mis sesenta y cinco empiezo a confirmar que creer en ello es, aún,  más importante que solo imaginarlo e,  incluso, practicarlo. Gracias, Leonor.

Enviado de Samsung Mobile Note III




2 comentarios:

  1. Amigo, al leerte me miro a mi mismo, y a la vez intento imaginarme dentro de unos años. Me haces pensar y repensar lo que vivo y sus presentes y futuras consecuencias. Es curioso, ayer mientras jugaba con mi hija, de pronto me di cuenta de que se está haciendo una mujercita, y de que eso que comenta tu amiga (de sentarse juntos a una mesa o lo que sea) cada vez está más cerca, al igual que yo un dia me fui de la de mis padres. Esto va más deprisa de lo que uno quisiera....................disfrutemos, respiremos, y queramos mientras podamos o nos dejen.

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    1. Amigo Antonio, has conseguido llegar a fondo de mi mensaje, por si yo tuviera alguna duda de él. Eres mi joven Norte. Enhorabuena por ser como eres y como piensas.

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