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miércoles, 21 de enero de 2015

Hablar, mucho … escuchar, poco

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Fotografía de William Sumits
21 enero 2015  -  2013      -      21 julio 2016

Un maestro de la informática, quiero decir de los que da clases en la Universidad, me ha parado justo al entrar a mi segundo ataque al café diario y, mostrándose como lo que es, es decir, como un maestro de lo que él se cree serlo, me dice:
“Enrique, has de cambiar el contenido de esos coñazos que escribes en tu Blog. Te pasas, en fin, hay muchos que como tú se creen emular a Cervantes, deberías saber que todo contenido que se publica en internet y que pasa de doce líneas, no lo lee nadie. Además, debes ser mas concreto. Casi nunca cuentas nada que se parezca a algo tangible, conyo. Juegas a ser escritor y tú de lo que sabes es de ladrillos o eso dices. Cuenta cosas de tus juergas inmobiliarias y deja tranquila el alma y el sentido de tus lectores que, aunque veo que no tienes malas cifras de audiencia, seguro que la misma corresponde más a amigos que quieren saber de ti que al propio interés que puedan mostrar tus escritos. Enrique, no seas terco, acepta la crítica y hazme caso, dale un giro a tus contenidos virtuales”
Antes de ponerme a llorar, aclararé que la opinión de mi amigo el Profe de la UCAM, la ha dado porque, casi sin querer, yo se la he pedido. No obstante y a continuación de todo esa conferencia gratuita que me ha dado sobre mis bloguerías, se ha puesto, con dos de Carlos III y un café a mi costa, a contarme sus problemas emocionales, familiares y ha concluido con los laborales/profesionales. Cuarenta y cinco minutos en los que yo he estado escuchando sin poder meter baza alguna, pero al final de su charla y cuando ya él creía que se iba a marchar de rositas, me despide con un: “Bueno, yo te veo muy bien y ¿tú como me ves a mi?” – He hecho una pausa, como tomando carrerilla para que no me cortar, y le he dicho: Querido XXX, me encanta que me hagas esa pregunta, claro, pero si pudiera darte algún consejo te diría que dejes las clases de informática y te pongas a escribir novelas – Se ha callado y en un  seco y ágil trago, ha culminado su mañana cafetera/copera conmigo y con cara algo sombría se ha despedido con un áspero ……….. “Enrique, cuando tengas ganas de marcha, avísame, pero para esto no.” – La Loli, que está en todo, me ha dicho: “Enrique ¿se ha enfadado tu amigo? – Y yo, cual un Rajoy cualquiera, le he dicho ……………….. “No sé, Loli, a la gente, en general, nos gusta hablar. Escuchar es otra cosa ¿verdad?”




10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Ay, Tracy, ya sabes, me quedé más a gusto que un marrano en un charco

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  2. Cómo nos gusta opinar, hablar en general y de escucha pocón , pocón. Me ha encantado leerte. Un abrazo

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    1. Gracias, Susana, un honor verte por aquí.
      Por cierto ... no dejes de escribir nunca.

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  3. Y que lo digas Enrique, escuchar es otra cosa, uno no se vé, es más fácil la crítica
    Un abrazo amigo

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    1. Pero mira, Toni, a medida que me hago mayor, lo veo en más gente y sin distinción de edad. ¿Qué será?

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  4. Tengo pocas dudas, que tu amigo, sabe lo que dice, (TECNICAMENTE), pero ¿emocionalmente tambien?, No me caba duda, que lo que a mi al menos me llega, es lo que se escribe, desde el alma cobijada por el corazon, Y no me importa que tenga falta de redaccion y le sobren las faltas de ortografia.

    UN ABRAZO, AMIGO

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    1. Gracias rura, es cierto, no obstante yo escribo y trato lo que escribo, como si de un frontón se tratara, desahoga y casi siempre devuelve lo que le das. Es pura delicia.

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  5. Tu a la tuya..............no se te ocurra hacerle caso!

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    1. Ya, amigo Antonio, pero no creas que me quedé muy a gusto ... yo no soy así ... reventé y eso no debiera pasarme a mi edad.

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