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miércoles, 25 de febrero de 2015

Orgasmear con el pensamiento

Me gustan los hombres inteligentes...

25 febrero 2015

Tras una tarde y noche toledana, (muy propia de los viernes la nuit), algo “lait” pero muy divertida, descubro que la crisis se ha instalado en la sociedad actual, sí, y no hablo de sentimientos, ni de economías concursadas, no, yo solo hablo de lo que veo, de lo que me cuentan y, también, de lo que no son capaces de contarme algunas personas que se hacen llamar “amantes de la vida” cuando realmente lo que les pasa es que no alcanzan a coger las uvas. “De flor en flor, tío”, si, esa es la expresión mas frecuente que muestra el espécimen humanoide nocturno cuando abre la boca en los lavabos de hombres de cualquier “beach-club progre de la viejoteca menos cutre de nuestras entretelas”, eso sí, siempre a partir de la una de la madrugada. Algunos, incluso, viven, de día, en otra sociedad muy distinta, es decir, camisa blanca, corbata color, zapatos brillantes, domingos en la parroquia y dejándose colgar de su brazo a la “Otra” que es, realmente, en lo que se ha convertido su “Santa”, la que le cuenta, aunque él nunca la escuche, que su Juanito está a punto volver de Roma pues Telefónica va a hacer recortes en la plantilla y que la niña va a tener su tercer hijo aunque su marido no la quiera.

El viernes, en la primera de las conferencias de la noche, leía un artículo que guardé en mi Instapaper hace ya algún tiempo para recrearme en su lectura en algún momento y eso es lo que hice, dándome cuenta, al hacerlo, de algo que ya me imaginaba, pero que quería volver a experimentar. Ellos se rieron  a carcajadas unos y en un murmulleo muy sonoro, otros, pero ellas ni , algunas volvían la mirada hacia su acompañante con cara de desprecio, pero, sí, nada ha cambiado o, quizás, no mucho, parece que aún nos queda bastante por orgasmear, aunque solo sea con el pensamiento:
 
Corte de ese viejo artículo, algo machista, claro, pero muy vigente … claro:
En cierta ocasión, allá por los años veinte, el presidente de Estados Unidos John Calvin Coolidge visitaba una granja de pollos con su esposa. La primera dama le preguntó al granjero cómo era posible producir tantos huevos con sólo unos pocos gallos, a lo que éste respondió que sus gallos cumplían con todas sus gallinas varias veces al día. “Quizás podría usted mencionárselo al presidente”, comentó irónica la señora Coolidge. El señor Coolidge, por su parte, no respondió y se limitó a preguntarle al granjero si el gallo atendía siempre a la misma gallina, a lo que el granjero respondió que no, sino que atendía a muchas distintas. “Quizás –respondió el presidente– podría usted señalarle ese detalle a la señora Coolidge”.


4 comentarios:

  1. me gusta orgasmear de cualquier manera

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    1. Bien, Mucha, esa es la actitud correcta ante cualquier situación, deseo o devoción. Lo primero siempre es lo imprescindible y orgasmear aunque sea de modo virtual ... siempre y a cualquier hora. Olé.

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  2. Lo del viejo artículo muy bueno........................lo otro también claro!

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    1. Gracias, amigo Antonio. Ese viejo artículo, fíjate en quien se ríe cuando lo cuentes, haz la prueba.

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