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jueves, 16 de abril de 2015

La travesura de andar muriendo

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Fotografía de William Sumits 

16 abril 2015

No es nada normal que alguien al que tienes en la cúpula de tus iconos profesionales, otrora grande entre los grandes de la arquitectura mediterránea,  se pare, te pare y te diga: "Enrique ...¿Eres tú?"; aturdido, tuve que tomar aire antes de decir un Sí intenso. No le había conocido, era como una sombra del pasado, como si se hubiera descolgado de mis recuerdos traído por esa cola de caballo de agua revuelta de mis emociones. Estuvimos charlando, sentados en uno de esos bucólicos bancos de piedra de la Playa de mis amores. Como todo los artistas, como todos los grandes de la arquitectura, se mostró cómo un gran conversador, nada tímido,  escasamente humilde - ¿cómo no? - y especialmente adulador conmigo y con un pasado inexistente y nulamente recordado. Fue una hora de ensueño relacional ... alguien con quien hablar del ladrillo del ayer sin rencor, sin falsos atributos ... solo hablar de una pasión común aunque nuestro punto de vista fuera distante desde el punto de observación que ambos disfrutamos en su momento ... dignidad, arte o soberbia, en su caso, y funcionalidad, servicio y profesión por encima de cualquier otra causa, en el mío. Disfrutamos cómo niños ... está vez no había ni espectáculo, ni espectadores ... un lugar perfecto para una representación magistral ...

Reconociéndome, no con esfuerzo, sus 70 cumplidos, acabé preguntándole por su tempus, por su quehacer  ... y, como siempre hacía en su era de oro cuando intentaba explicar su arquitectura, aplicó uno de sus magistrales, ambiguas e inconcretas respuestas y que, como siempre, causó en mi cierto escalofrío  ... "Estoy en mi última travesura, Enrique, estoy en eso de andar muriendo ... despacio, sin prisa, solo dejándome caer,  como un gran rascacielos inútil al que dinamitan sus cimientos".

Un amigo al que yo llamo, cariñosamente, Jordi, el amigo de La Pampa, me dice que vaya con cuidado con mi empatía ... pues no, prefiero cuidarla, tengo tanto que aprender de lo que piensa, sufre y vive la gente que nunca quise conocer, que no tengo tiempo para todo ... ni siquiera para pensarlo.

Enviado desde mi Note 4

 
enriquetarragófreixes

2 comentarios:

  1. La frase de tu amigo me parece tan GENIAL que aún sigo pensando en ella, aunque la mayoría de las veces no sé si lo que escribes lo has dicho tú aunque lo pongas en la boca de tus amigos.
    Un beso.

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    1. Los amigos, ya sabes, Tracy, son lo que quieres que sean.
      Un abrazo dulce, feliz y divertida amiga-e.

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