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lunes, 4 de mayo de 2015

Mil novecientos ...

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Fotografía de Henry Cartier-Bresson

04 mayo 2015

Paseaba por La Huerta y me daba cuenta al ver sus casas sus caminos y su gente, que hay parte de esa España antigua que sigue, irrenunciablemente, en pie; puertas y ventanas de madera con finos cristales, anunciando una época en que las puertas de las casas estaban siempre abiertas; casas con fachadas inclinadas, que milagrosa y sabiamente siguen pie; un lugar donde las gentes saludan al cruzarse en el camino y donde la abuela sigue barriendo la acera y el camino frente a su puerta como si fuera lo último que tuviera que hacer en vida; no hay niños, ni se oye ruido alguno más que el de los pucheros de esas, seguro, viejas cocinas de donde se deja escapar ese nostálgico olor a caldo, olor a olleta, olor a hogar ... una mujer me pregunta: ¿Oiga ... es usted del Ayuntamiento ... o del Periódico ... verá ... en Navidad le dijimos al Pedáneo que el agua nos salía turbia y que la ropa no se quedaba blanca y, además, mis nietos cuando vienen enferman de la tripa ... ¿Puede usted hacer algo? - Claro, claro que lo haré ... no se preocupe ...

Volví sobre mis pasos, hablé con el Alcalde Pedáneo y me orientó el problema a que debiera entender que lo que no entienden esos viejos es que ya no viven en mil novecientos cincuenta y que deben cambiar las tuberías del agua ... pero a mi me sonó a excusa, a político despreciando el voto inútil ... pero a mi, que amanecí en esos maravillosos y añorados mil novecientos y pico, me devolvió a la cruel realidad de los dos mil y a la de tener que convivir con esos tipejos que dicen ser nombrados por el pueblo y que se erigen en salvadores de una Patria que no es otra cosa, (la Patria), que la de su propio rancho ... a costa de quien solo sueña con lo que quiso ser como pueblo y que sólo la actitud de unos miserables que se hacen llamar políticos se lo ha impedido.

Un buen amigo de La Huerta ... con toda su afable inocencia, me pregunta con respuesta obvia para cualquiera, menos para él, para ellos ... ¿Y qué podemos hacer nosotros, Enrique? - No se lo enseñaron, al Poder nunca le interesó hacerlo
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Enviado desde mi Note 4







2 comentarios:

  1. Habrá que mantener un hilo de esperanza, no todos son iguales, no quiero dejar de creerlo, y se que es estos tiempos la credibilidad del político es algo no muy aceptada. Este es un tiempo nuevo y no hay vuelta atrás. Pero volviendo al principio de tu texto quería decirte que el otro día pase otra vez por la calle General Shelly, " el carreo", está vez con mi hija y mi mujer. En fin, cuantos recuerdos, ya no está el Bar El Palo, la Heladería Victoria, ni la de Gori, ni el Bar Jerez, ya no están la señora Consuelo, la Señora Paz, Antonio "el de los perros", ya no está mi abuela,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,ya no estoy yo. Un abrazo amigo

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    1. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor y yo, sin despreciar el mensaje, diré, amigo Antonio, que lo que verdaderamente nos pasa, es que nos encanta ser nostalgicos ... ser agradecidos con el pasado y ser felices recordando los felices que fuimos, que somos y lo que seguiremos siendo de seguir así.
      Un abrazo.

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