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lunes, 22 de junio de 2015

La imaginación, la arqueología sensual y el misterio del pan

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Fotografía de Fred Boissonnas (1858-1946)

22 junio 2015

Era como una misteriosa realidad, pero sucedía a menudo; salía del colegio corriendo, compraba las tres barras de pan de medio kilo y por el camino me comía lo que entonces le llamaban la "torna" pues la venta era por peso y no por piezas como ahora; subía las escaleras de dos en dos de esos tres pisos más el Principal de Padre Claret y todo en pocos segundos cómo si fuera a llevar tarde a cualquier festín medieval; Ella me dejaba la puerta abierta y me esperaba en la cocina; Lo sabía, había paella ... mejillones, calamar y algún pescado indeterminado, lo había presentido ... eran tiempos difíciles pero todo parecía fácil  ... el arroz, realmente, era blanco, hervido y por encima le echaba un huevo crudo que sabía a gamba imperial ... y pan para mojar, mucho pan, eran tiempos de imaginar cualquier cosa, eran tiempos muy felices; Luego, ella me llamaba Cachito por aquello de la canción de la Lasso y yo solo la llamaba Mama, Mama te quiero ... te querré siempre ... “yo también hijo, yo también” ... y yo me quedaba mojando pan ... mucho pan … tan feliz, con mi arroz.

Enviado desde Note 4




4 comentarios:

  1. Es que al arroz de una madre,no hay quien lo iguale.

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    1. Así es, Tracy, nada puede igualar lo que Ella hacía

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  2. Hola. me gustó mucho este relato de tu infancia... me sentí identificada en ese aspecto de ir a por el pan y comer un trozo por el camino y esa comida de nuestras madres que siempre era muy rica y eso que cocinaban con pocos medios porque eran otros tiempos... tu relato me lleva a reflexionar que el tiempo pasa muy rápido y que hay instantes de nuestra infancia que ya no vamos a revivir... eso sí, siempre nos quedarán los recuerdos de una época. Seguimos en contacto

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    1. Son recuerdos, Marta, cada vez más presentes ... es curioso, hay días que no me acuerdo de lo que hice ayer, pero en cambio me acuerdo de lo que hice hace 60 años. Dicen que eso es así ... me alegro.
      Un abrazo.

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