11 abril 2016
Tienes la extraña sensación de que ya no estás; sales de un palacio de hielo en el que el dintel de la puerta está un mundo por encima de tu cabeza; todo lo que ves te extraña, te confunde, te parece un universo diferente; la piel se convierte en tu cárcel y el viento tu único aliado; los páramos muestran color marronaceo y los cielos son preocupantemente grises ... frío, mucho frío; una escalera imposible te muestra un camino y no sabes muy bien si es de subida o de bajada ... hace frío, mucho frío ... "Cariño ¿Estás bien" ... El cielo me habla - pensé - pero solo era un nuevo despertar, felizmente, un día más. Dos besos, una promesa y un te quiero más que nunca aliviaron mi angustia ... no se trata de que el cielo o el fuego eterno pueda o tenga que esperar pero cuando vives así es como ganarle terreno al mar ... echando rocas, tierra y material de derribo a esa nueva escollera que voy creando al mar de mi vida, sin pretensiones inalcanzables, sin chulerías absurdas, sin objetivos más allá del propio día ... solo vivir, gracias vida ... te quiero vida, cada día un "mucho" más.
N: Un veterano, apostólico y muy misógino - y también muy silencioso - compañero de café en la madrugada de los ya imprescindibles lunes en La Huerta de mis amores, cuando le leo, a modo de ensayo, esta gris, aunque positivista apología vivencial y para ver su reacción, me dice, en forma cachonda y algo sarcástica y evangélica: "Enrique ... cada vez me gustas más por lo bien que te explicas coño". ... y yo decidí, como no, seguir viviendo, "fotre" ... ¿Por qué no? ... aunque a él, mi querido, admirado y silencioso amigo, le cueste entender como lo cuento.
+N: Fotre = Fotre, pero en valenciano
+N: Fotre = Fotre, pero en valenciano
Tú vas a seguir por aquí una eternidad aunque sea porque yo necesito leerte :P
ResponderEliminarMe encanta cómo y lo que escribes.
Un abrazo enorme, Enrique.
Gracias, Celia, te haré caso, como podría yo llevarte la contraria en esto.
EliminarUn abrazo muy fuerte, amiga
Que no nos falten piedras, y escombro y material de derribo para esa escollera, Enrique. Y cuando veas que escasean, que el mar recupera unos metros, danos un silbido, que te traeremos de nuestras piedras para que te alcance, para que no te gane, para que sigas construyendo...
ResponderEliminarBesazos.
Gracias amiga Eme, lo tendré en cuenta, una mano amiga mueve montañás, mucho más que grandes máquinas o grandes ejércitos.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
Espero que sigas mojándote cada día, hasta el infinito. Encantada de leer tus fórmulas de palabras, que me resultan mágicas.
ResponderEliminarSaludos.
Gracias, tania, estoy en ello y, ah, bienvenida a este patio. Toma asiento y pídete algo.
EliminarUn abrazo y feliz tarde
disfruto cuando leo lo que escribis Sos maravilloso
ResponderEliminarLo maravilloso es lo que tú escribes, querida Mucha.
EliminarUn abrazo, amiga.