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viernes, 7 de abril de 2017

Aferrarnos a la vida

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Imagen: ERGOSUM - (Pintando la vida como crees que es)

07 abril 2017

Cuando tenía cinco años me iba a la cama de mi Madre y allí me dormía mientras Ella me cogía la mano y me cantaba alguna de esas nanas que inventaba como nadie para mi. Más tarde, el mundo del trabajo me arrolló y tuve que aferrarme al esfuerzo, a la dignidad y a  soportar la vehemencia de la ignorancia del mando, sin rechistar. Todo eso lo hacía mientras me aferraba a mis principios sobre la forma de entender la supervivencia profesional. Después, cuando el éxito no te permite contemplar como crecen y envejecen, los que tienes a tu alrededor, te aferras a la necesidad de creer que todo lo haces por ellos. No mucho más tarde, cuando empiezas a convertirte en invisible, cuando las canas llenan tu cuerpo, tu cabeza y tus pensamientos, te aferras a creer que viviste una vida que valió la pena vivirla, fuera verdad o no, por eso quieres creer que el mayor de todos los éxitos lo vives cuando te das cuenta que mucho de ese algo que tuviste no quedó atrás, que ellos siguen ahí, que te cogen del brazo para cruzar la calle, que te cogen la maleta cuando apenas te ven llegar, que te abrazan largamente para decirte hola o adiós y que, por encima de todo, descubres a unos enanos y ya son muchos, que te llaman avi y te dicen … “venga, avi, vamos a jugar”, ese día descubres que valió la pena todo, que valió y vale, la pena aferrarse a la vida.


6 comentarios:

  1. No debe haber mayor premio a una vida que el reconocer en un momento dado, que todo ha valido (y sigue valiendo) la pena.

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    1. Si, amigo argy, ese debe ser el objetivo, en otro caso, no sé que hago yo aquí. Un abrazo.

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  2. Quiero pensar que todo lo pasado habrá valido la pena, con sus luces y sus sombras. Echar la vista atrás y enmendar parte de esa plana que podíamos haber hecho no vale de nada, pero es ley de vida. En mi caso no deseo mirar más allá del día de hoy aunque es normal que tu imaginación siempre vaya demasiado deprisa. Feliz viernes.

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    1. Tus comentarios no tienen desperdicio amiga María Paz. Meditaré sobre lo que me dices, aunque te adelanto que creo tienes razón... siempre.
      Un abrazo de viernes, casi de viernes la nuit

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  3. Ya lo creo, Enrique.
    Qué bonito.
    Besos.

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