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sábado, 8 de julio de 2017

Abuela ... ¿Por qué me das tanto?


Fotografía de R. Doisneau


08 julio 2017


Una mañana de lujo y unas horas de tiempo libre y, claro, me marcho a Media Markt a toda velocidad. Voy a la zona de discos duros, cables y novedades en la bandeja donde colocan todos los PCs. Me sorprende ver a esta hora en la zona de Televisores de gran tamaño a muchos chavales, todos rondando los veinte, camiseta tipo básquet, pelo cortito y mucho músculo, negociando cual quedarse pues las ofertas son de aúpa, aunque algo inalcanzables para mi relación precio/necesidad. Me quedo cerca y veo que se lo saben, “tío”. Buscan 40”, - que sea smart tv, tío - internet para el YouTube y el Skype, Full HD y que no pase de los 1000 € por que si no mi vieja me echa de casa.

Me voy a la zona de teléfonos y los empleados andan en corro con el asunto de “a mi para lo que me queda de estar en el convento, (cosa harto repetida en la población laboral con empleo ochocientoeurista…)”, desisto, nada nuevo. Ando hacia atrás y me voy a la zona de Radios y allí veo a una señora muy mayor, quizás unos 80, que andaba tocando todo y algo despistada. Me he acercado pues he notado que quería decirme algo y con la mirada me estaba pidiendo un flash informativo. Una persona elegante y encantadora, hablaba cual un ángel, una voz preciosa y un tono embaucador. Quería un apeltablet para su nieto que cumple 17 el domingo. Tras una inolvidable y hasta corta charla he conseguido entender que lo que buscaba era un Tablet de Apple para oír música, vídeos y películas. No le importaba el precio, “su nieto se lo merecía todo”, me ha dicho, “él me quiere mucho, ¿sabe?”. Una mujer adorable y un nieto que la disfrutará cuanto quiera si sabe hacerlo. “Gracias, señor, ha sido usted muy amable”. Esa, tras mis diez minutos de gloria con ella, con la abuela del apeltablet, ha sido la despedida mas encantadora que me han hecho en años. Luego, cuando he salido a la calle, la he visto entrar, con gran habilidad, en un viejo Mercedes 300 que conducía un animado anciano que ha bajado a abrirle la puerta y a poner en el maletero el lujoso iPad Pro 12,9"  que llevaba mi adorada compañera de compras de hoy, en una pequeña bolsa. 

Hoy he vuelto a darme cuenta de lo sencillo que puede ser sentirse feliz y trasladarlo a cualquiera.

N: Abuela ... ¿Por qué me das tanto si yo no sé recibirlo?




2 comentarios:

  1. Trasladarlo a cualquiera, cualquier cosa aunque sea lo más pequeño e intrascendente. La felicidad no está donde los demás quieren que las busques. Hace minutos he sentido algo similar...¿por qué no voy a poder llevarla si ella no puede y yo no tengo otra cosa que hacer que "echarle esa mano" que ella necesita? Dar siempre reporta beneficios. Hasta luego.

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    1. Esa es la palabra mágica que el mundo ignora, amiga Paz, dar. Felicidades por ser así.
      Feliz sábado

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