a:hover { text-decoration: underline;

miércoles, 19 de julio de 2017

AMIGA, no te mueras - (Matilde y Antoine)



Pintura: Tara Juneau

19 julio 2017

- Quería escribir pero no podía, no me dejaban ... 

  • "Enrique ¿Te has enterado que ayer murieron cuatro viejos aquí en la costa por meterse en el agua del mar y de las piscinas?" - No, no me había enterado pero da igual, seguirán bañándose sin precaución alguna.
  • "Enrique ¿No me digas que tú no tomas las pastillas azules? - ¿¿¿???
  • "Enrique ... ¿No tomas mucho Café? - (Devuelvo mirada de odio)
... y así sin parar, tontería tras tontería hasta que alguien me recordó que Matilde, la chica boom, la cuasi setentona de un extraordinario buen ver, esa niña que fue un día perseguida hasta la cruz por nuestro Antoine, esa preciosa mujer había sido ingresada de urgencia ... el mal de males se le estaba colando por cualquier hueco de ese bello e inteligente, cuerpo. Y yo, decidí rezar por ella, con ella y con el viejo Antoine que lloraba desconsoladamente con la cabeza sobre la mesa. 

- Vamos a buscarla, Antoine ve a buscarla y sin saber por qué le leí ese bello poema de Neruda que lo hizo aún más grande:

AMIGA, no te mueras.

Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.

Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.

En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.

Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.

El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.

Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.

El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.

El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.

El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.

Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!

Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.

El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!




2 comentarios:

  1. Una carta de amor en toda regla que a nadie le gustaría escribir y mucho menos recibir. Cuando alguien se da cuenta de lo que otra persona significa en su vida. Neruda y el sentimiento. Preciosa. La guardo. Feliz tarde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La vida es así, cruel con quien más quieres y despistada y consentitiva con los que la maltratan. Neruda un genio, y mis amigos, ya sabes, cada vez hay más que suelen ponerse muy "pallá" cuando antes nunca solían tener achaque alguno.
      Un abrazo de tarde de miércoles, amiga Paz.

      Eliminar