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martes, 4 de julio de 2017

Anabel, la vida sigue, la tanguera y mi bella niña



04 julio 2017

- No amaneció como un día cualquiera, no, las miradas estaban vacías de contenido, sin sentimiento ... "Murió Anabel, Enrique" - me decía entre sollozos la más linda de las veteranas de Misa diaria, (Doña María del Sarmiento), gran amiga de mi cura favorito y muy del Soy Español con un par - y prosiguió entre otros más sonoros lagrimeo ... "Era mi mejor amiga y viuda de ese gran hijo de excombatiente" ... y yo recordé y debo recordar aquí, que el tal querido hijo de excombatiente lo fue de un General de infausto recuerdo para los de corazón de tinte azafrán, cuyo nombre ocultaré aquí pues al fin y al cabo somos de lo que nos cuentan y nos quieren hacer creer, más que lo que de realmente somos o debiéramos ser ... y creer.

- Pero la mañana prometía y me lancé al misterioso alumbramiento del nuevo día en mi necesario paseo junto al mar cual gusta a mi querida niña y que yo solo puedo acompañarla con la vista y el deseo, pero mientras ella se alejaba en el horizonte marino con su balanceante y hermoso caminar, yo me senté en uno de mis bancos, donde al rato y en medio de una gran y animada multitud de veteranos madrugadores, amantes de cualquier cosa que les haga vivir o variar su rutina cuasi terminal, apareció, en medio de la nada de la madrugada, una maravillosa muñeca, cual pudiera ser mi bella nieta, y que se puso a tanganear en medio del paseo de La Playa y al son de un mágico violín que tocaba un joven veterano de aspecto arqueológico, con un robusto y juvenil tanguero, que nos dejaron a todos los expectantes madrugadores, (ninguno de corta edad), con un palmo de ganas de saber por qué coño nunca le dimos importancia a eso de saber y querer bailar a cualquier edad, de disfrutar de los momentos y alguna que otra cosa que ahora no quiero recordar, pero que, seguramente absortos en eso de labrarse un futuro y una feliz vejez, nos perdimos los de nuestra generación en muchos de nuestros ilustres y algo decadentes, aunque felices, momentos.

- Sólo una pregunta: ¿Sabrá alguna vez nuestra descendencia algo de lo que fuimos capaces de hacer ésta, nuestra generación, porque el mundo sea como es, el que tienen, sabrán que somos la generación que tuvimos que adorar y depender del fin de nuestros viejos y ahora, también, de nuestros descendientes?

- ¿Mereceremos el nombre de una calle o es sólo una reivindicación oculta que a nadie con futuro interese averiguar por qué coño pusimos el listón tan alto para ellos ... sin pedirlo ...? - "Papases, el mundo que nos dejáis es sólo cosa vuestra ... buscad ahí las respuestas" - me dijo un ángel con cara de niño en el último sueño de esta madrugada.

- Ah, mi niña ya vuelve, con sus dolores y su alegre balanceo ... la quiero por ser como es ... una héroe y, además, porque me quiere.


Enviado desde mi smartphone Samsung Galaxy.





4 comentarios:

  1. No sé si somos lo que quisimos ser o lo que nos tocaba en aquella época de feliz e ingrato recuerdo a la vez. Ahora hablas de baile o de cualquier cosa intrascendente o no y te miran con cara de ser del pleistoceno, pero la vida es como la economía, hoy así y mañana asá, pero lo que sí tengo claro es que ninguno de los de ahora, aunque haya mucho bueno también, le dará al coco para saber lo que fue o lo que pudo ser. Simplemente pulsará la tecla ESC y fuera. Ni calle y como mucho callejón.Buen día.

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    1. Qué lástima, amiga Mar, yo ya me hacía a la idea, con ilusión, de que nos pondrían una calle a nuestro nombre ... no sé, quizás en la otra vida ...veremos.
      Un abrazo, amiga

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    2. O en uno de nuestros universos paralelos

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