domingo, 12 de noviembre de 2017

Marian y el resto del mundo de la Playa


12 noviembre 2017: 


Solo quería andar un poco y casi me vuela el aire. Puesto en el cuatro ruedas veo todo de otra manera. 

Paro en la Iglesia y ni Antoine ni Arnaud andan por allí. Nadie muy conocido. Todo el mundo muy despeinado y hasta Marian, la rubia de toda la vida, la viuda más guapa de la Playa, andaba con los pelos a estilo leona de París. Unos aguerridos, encorbatados, y veinteañeros muchachos del estilo Azca, salen de la segunda fila y se ponen a mi lado. "Aquí si se la ve bien, Boris", le dice el mas rubio al otro. "Qué buena está", dice el otro" - "Si Aigor". Me entretengo en seguir su interés y se trata de mirar a la hija de Marian. Claro, no es mal lugar para entablar relaciones humanas, aquí la gente es pura y de buena familia.

Al rato, veo a Juan el "Trosqui", en la segunda fila cumpliendo a rajatabla el "de pie" y el "Sentaros" del cura amigo con toda maestría y con ello nadie diría que fue uno de los niños de la guerra que acabó en Moscú en el 37. El "Trosqui" se vino a Spain allá por los 80, montó un negocio de venta de ahumados y se forró. Ahora, a sus 80 años, vive tranquilamente con su Yelizaveta en un chalet de la Playa de San Juan. Luego descubro que "Aigor" y "Boris" son sus nietos. Nos juntamos todos y puedo asegurarme que la belleza de Marian sigue donde estaba y que su hija, Marina, es una extraña copia de su madre, pero con un pelo moreno azabache bellísimo. Pregunto por Antoine y por Arnaud y me dice Juan que se han ido a Viena a pasar unos días. 

Le doy un fuerte abrazo a Juan y una cortés semiflexión para despedirme del resto.

Me voy a comprar mis revistas, mis verduras y mi paseo por la Oficina de la Playa. Le he preguntado a Cohonesto si todo va bien y me parece que no ha sabido que decirme. Solo he oído el batir de sus ramas por el fuerte viento que reinaba en una mañana deliciosa de los Otoños Alicantinos de siempre, las cuales no cambiaría por nada del mundo.


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4 comentarios:

  1. Es posible que mi comentario esté repetido porque lo escribo sobre la marcha, y no sé adónde se ha ido. Voy a tener que editarlo.
    Te decía o te he dicho que las palabras, las tuyas, siempre dicen mucho y los silencios también. Podrás contarnos las historias que quieras, sí esas que ves o imaginas a tu alrededor, pero sé o al menos intuyo, que no estás donde debieras, ni eres lo que te gustaría, bueno eso nos pasa a todos, depende de las circunstancias y del momento. Unas veces más que otras. Y eso que tu ánimo siempre lo tienes por las nubes. No te caliento la oreja porque el viento disiparía cualquier cosa incluyendo ese amor por la vida que tienes y que día tras día nos dejas por aquí. Cohonesto no te ha contestado, me ha dejado que lo haga yo. Gracias por ello. Feliz domingo.

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    1. Ay amiga Paz, eres como la voz de mi aliento, la ducha fresca del verano o la cerveza del mediodía mientras veo a mis enanos correr y despeinarme como lo que son. Eres una amiga parav +++++++++.. Gracias.
      Feliz noche

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  2. ¿Ves tú? por eso me he pelado yo.

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    1. Bien hecho Tracy, el pelo menos molesto es el que no está, ni se ve, ni se puede tocar. Un acierto el tuyo.
      Feliz noche

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