viernes, 16 de marzo de 2018

Doblemente enamorado



16 marzo 2018

Abres el periódico y al rato te das cuenta que te has quedado embelesado viendo una página, una foto, ojos fijos y notas que la imaginación empieza a viajar…

Hace ya mucho tiempo que me sentí igual que la pareja del Waka-Waka y hoy, aunque ahora sienta lo mismo, se entra en la serenidad que produce una relación basada en eso, en el amor y el respeto, aunque un buen amigo, muy casado él y muy putero, le añada a la frase un “dentro de lo que se puede” que la estropea muy agriamente siempre que lo dice delante de su querida y adorada pareja por mucho que intente hacerlo graciosamente. El caso es que él lo dice porque su fama de hombre de mil mujeres le aconseja a presentarse como lo que es, un estúpido de armas tomar y no como un blandengue enamorado, que también lo es.

Nos cuesta admitir algunas verdades para que no nos tachen de blandos o de estúpidos, ya se sabe, el hombre cuando mas golfo es mas valioso y el caso es que las mujeres, como ellas mismas confiesan en la intimidad, les gustan golfos, puteros y con cara de malos. Pero yo debo confesar que me enamoré de otra, antes de casarme y la quise como a nadie, tanto como a ella no, eso no, pero ella me ha dado todo lo que le pedí el primer día que la conocí en serio, es decir, el primer día que me instalé en ella. Eso era en verano del 70, con mi título debajo del brazo, mi estrella de alférez en el armario y mi primera nómina en el bolsillo. Ella, mi primer amor, era mi profesión, mi trabajo. Nunca las abandoné, a las dos, conviví con ellas y con mis males y el caso es que yo hoy sigo como ellos, como los de la imagen bajo el título, atrapado

Cohonestar la vida familiar con la profesional, como ya escribí ayer, es algo muy difícil de llevar, nadie es maestro en ello, yo no soy una excepción, pero id con cuidado, debéis saber cuando poner una relación por encima de otra y no equivocarse, hacerlo siempre y hacerlo bien es una virtud, conseguirlo es casi una utopía, pero no dejéis de intentarlo, a veces se va todo a paseo por no saberlas llevar bien, la una con la otra, la profesión y la familia. No lo olvidéis nunca: Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido y atendido.

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2 comentarios:

  1. Amigo Enrique, me interesa mucho el tema que tratas y se ve que te preocupa, sobre cómo administramos nuestras prioridades en la vida.
    En mis distintos destinos, soy profesora de Primaria, pude vivir cómo en el Claustro éramos mayoría de mujeres y sin embargo en el equipo directivo había escasa o nula presencia de féminas. Hablando con las compañeras sobre el tema, pude constatar que en general preferían "cohonestar". Disfrutar más tiempo de su familia que ocupar cargos directivos que obligaban a la responsabilidad de gestiones, visitas, reuniones...y a la merma de tiempo personal. Mientras sea una opción y no una imposición, todos mis respetos. Yo amé la enseñanza y amé a mi familia.
    Un saludo

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    Respuestas
    1. Eres una chica estupenda, Conchita. Ojalá todos piensen como tú a la hora de afrontar el problema.
      Un abrazo y feliz noche ... de sábado

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