sábado, 5 de mayo de 2018

Parecer más que ser - Rayos “uva” – Muchavista y El Popeye


05 mayo 2018

Doce de la mañana, hace un frío de muerte, nublado “pallover”, pero ellas están ahí, con su atuendo estival, serias como ajos, acento chulapo, cuando de pronto suena el teléfono de una de ellas - Voz jovial y tono alto, al estilo Jesús Vázquez - “aquí en Muchavista tomando el sol, está un poco nubladillo pero se está genial… ya ves, aquí hasta el domingo por la tarde... tomando unas copas en Popeye”. Pero al fondo de la vista, en la orilla del mar, hay otros que están todavía peor, se están bañando. No me puedo imaginar lo que dirán si les llaman por teléfono. 


Los parkings de la playa están abarrotados de cohes y los paseos de público, mientras tanto, veo a algún Promotor Inmobiliario mirando con nostalgia la cola de cualquier cosa que se produce habitualmente en cualquier lugar de consumo en este tradicional puente madrileño. "Déjalos. no lo pueden evitar, les gusta estar ahí, se acuerdan del pasado, las colas les hacen revivir un pasado muerto."

Siguiendo con lo importante, diré que es admirable la forma de ser de determinada gente de la estresante ciudad capital, sufren tanto que quieren tener mucho que contar de los viajes. Necesitan pasárselo bien, pero sobre todo necesitan contar que se lo han pasado bien. Tienen una gran capacidad para sufrir sin rechistar. Los atascos, los empujones en el Cercanías y el "llegas tarde otra vez cariño", les ha hecho así. Al final se conforman con lo que sea, lo importante, como lo de Domingúin con la Gardner, lo mejor es contarlo. Pasarlo bien, es otra cosa. 

"El domingo nos iremos al "Fontana" que tienen el plus, a ver como le ganamos al Barça, decía otro subiéndose las solapas. Otro le cuenta a la colombiana que no sabe si pedir una caña o un carajillo. ¿Tenéis churros?

Es una verdadera putada que te vayas a Alicante a ponerte morena para el post-puente y resulta que el tiempo te amargue el viaje, vamos que no está nevando de milagro. El lunes me pongo de “uva” hasta las orejas pero yo no les doy el gusto, decía una de ellas.

Resulta que esta especie de personas que ha creado nuestro modo de vida, están ahí, no sé, parece que todo nos fuerza a ser así. Es más importante parecer que ser. No me resigno a ello, y a veces pienso que todavía puede ir peor este invento y con ello, alimentar la esperanza de que se nos obligue a volver a empezar.

Pero para aquellos muchos románticos que venís de la capital a disfrutar de esta todavía bonita tierra, y sabéis apreciarlo, no os perdáis un par de horitas de silla, buena vista, papas bravas, mejillones de la casa, una buena caña y un buen libro, en El Popeye de Muchavista. Entrad dentro de la estación y dadle un beso al “bigotes” que hay tras la barra. Será joven pero parece que lleva allí desde Primo de Rivera, es algo único en el mundo, es una especie a extinguir. Aprovechadlo, aún estáis a tiempo de verlo y de tocarlo. 




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