- El día empezó fatal. Mi más viejo auto me quiso emular y no quiso arrancar. Mucho tiempo parado y le pasó como a mí, si no te mueves, no vives.
- El mecánico tras realizar distintos intentos, me anunció el final de la batería que, aun siendo joven, (la batería), de no moverse el coche, la inactividad la suicidó. Había que llevar al viejo al taller y ponerle una batería nueva.
- El hombre me miraba con cara de lástima y dándome ánimos y cuando consiguió arrancar al viejo para que pudiera yo llevar el viejo con la joven batería a enterrar a la vez que, a sustituirla por otra nueva, le dije: "Oiga, podría hacer usted esto mismo conmigo".
- ¿Qué? - me dijo.
- Arrancarme y ponerme una batería nueva - le dije.
- El hombre cambió progresivamente su cara y pasó de cara de pena a explotar de risa con propulsión de baba contenida por su mano en boca, de forma inexplicablemente curiosa y burlona.
- Oiga: ¿Sabe que es usted un tipo que engaña? - me dijo.
- Y el muchacho se despidió entre risas y hasta me dio un abrazo ... suerte, Enrique - suerte, amigo.
- Para despedirme de mis escasos, pero fieles followers, y parafraseando a nuestro Ernesto, que ayer me preguntaba, más o menos, si Camus tenía mensajes para todo, hoy dejaré aquí uno más de Monsieur Camus que viene a cuento de lo que hoy me ha sucedido: "La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un fin, sino un comienzo."
- Ah, Ernesto, hoy fue Maite, pero lo dejo para otro día.

La vida esa absurda, y hay que hacerse el loco para que no nos aplaste con sus enormes paradojas. UN abrazo. Carlos
ResponderEliminarAsí es, amigo Carlos A. Como dice un gran amigo cuando cree que debe decir algo importante ... ¡¡¡Vivamos!!!.
EliminarUn abrazo fuerte.
Después de unos días de viaje en los que me he empapado de belleza por los aledaños del Moldava y del Danubio, me incorporo a esta siempre interesante tertulia con el gran maestro de ceremonias Enrique.
ResponderEliminarY sí, la vida es maravillosamente absurda, si no, no habría quien la aguantara.
Saludos primaverales.
Bienvenida, querida Conchi. Se nota que vienes cargada de sabiduría y creatividad, me encanta esa frase tuya, es extraordinaria: "la vida es maravillosamente absurda, si no, no habría quien la aguantara".
EliminarUn abrazo muy fuerte.
Te llevaste el mecánico a tu terreno, a ver si eso influye en la factura.
ResponderEliminarHubo humor, pero no amor, Tracy. La factura, ha sido cruel, como siempre.
EliminarHay que cuidar la bateria y si a veces la vida es absurda y no hay que tomarnos las cosas muy en serio. Te mando un beso.
ResponderEliminarCuidemos de nosotros y de todos aquellos a los que queremos y no podemos vivir sin ellos, amiga Judit ... y también de la batería del coche, como no.
EliminarUn abrazo, escritora.
Bueno, yo diría que la vida no es absurda, mas bien, imprevisible y por eso mismo emocionante y hay que saber verla venir y actuar para que mo nos pille tam desprevenidos.
ResponderEliminarBuen texto. Y con tu permiso me quedo por tu espacio, Enrique
Un abrazo
Bien hecho, Fina, a la izquierda, ahi, por la mitad del teatro, hay sitios vacíos.
EliminarUn abrazo.
Como no he dormido mucho esta noche y ya hoy de mañana ando enfrascado en temas varios, distraído en parte por los copos de nieve que están cayendo, no entraré en disquisiciones sobre si la vida es o no es. :))))))
ResponderEliminarMe hago eco de la frase de Quevedo y...
"Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja → Esta frase de Quevedo dirigida a la reina Mariana de Austria (esposa de Felipe IV) se esconde un famoso calumbur. El escritor había apostado decirle a la reina en su cara que era coja y realmente lo logró sin que se enterase: "su majestad es coja".-"
...me quedo con estas otras dos:
.- "La vida esa absurda..."
.- "la vida es maravillosamente absurda"
Entre el clavel y la rosa, dejo mi moneda de canto... ¡Y que ruede alegre por la vida!
Abrazos. Chao amigos.
Siempre genial, Ernesto. Es cierto, como dice Conchi, la vida es maravillosamente absurda, en otro caso no sería soportable.
EliminarUn abrazo, sencillo y sincero trovador de la bloguería.
Buen día!
ResponderEliminarHay momentos absurdos en la vida, me parece a mi.
Y por cierto, cuando el modelo es viejo ¡necesita un cambio de batería!
Al fin y el cabo, no somos tan diferentes a esas máquinas, pues conforme pasan los años ¡necesitamos cambio de batería, de aceite y más! jajaa
Es preferibleeeeeeee
reír que llorar que así la vida..."
Ya conoces esa canción seguramente.
Abrazo y que tengas un apacible fin de semana mi querido Enrique
La vida es absurda, no somos capaces, aún hoy, de comprenderla, de saber por qué vivimos y por qué morimos. Si lo supiéramos no sería soportable, dulce Lu. Lo mejor de ayer fue que me reí con el mecánico, lo peor es que me dijo que no podía hacer conmigo lo mismo que hizo con mi viejo compañero.
EliminarYo prefiero reír, soñar, vivir, siempre... siempre que me dejen, claro.
Ya no puedo bailar, al menos despierto, pero me voy a escuchar ese "Es preferibleeeeeeee, reír que llorar que así la vida..."
Un abrazo muy fuerte, amiga Lu, eres endiablada y dulcemente encantadora.
Tienes un fino sentido del humor. Y disimulado!!! Te imagino diciendo la que decías, todo con un rostro de gravedad sin fisuras. Humor inteligente, pensado...
ResponderEliminarEs un gusto leerte, Enrique. Haces de la vida una experiencia entrañable.
Gracias y un gran abrazo!!!
Enrique, amigo, en mi blog puedes comentar cuanto quieras y lo que quieras. No te limites en absoluto, y su es más valioso tu comentario que mi post, perfecto. Te agradeceré que enriquezcas mi blog. Libertad total!!!
EliminarY dime si no te parecen bien mis comentarios cuando me he extendido demasiado. Yo me dejó llevar y no me detengo hasta vaciarme. Si puede ser impropio, me contengo. Solo necesitas hacérmelo saber.
Mi aprecio por ti es enorme. Eres una gran persona!!!
Y mi abrazo de siempre es admirado y sincero. Y así seguirá siendo.
Gracias, Emilio, muchas gracias.
ResponderEliminarSinceramente agradecido.