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viernes, 7 de junio de 2013

Contratar una obra con la Administración o como conseguir que te paguen más sin hacer mucho

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Parque Avenidas-Alicante-1999©etarrago 2013

07 junio 2013            07 junio 2011

Me enseñaron, desde que nací para el mundo de la Empresa del ladrillo, que una de las especialidades de un “buen técnico”, de un buen Jefe de Obra, es decir, la especialidad por las que te puedes sentir mas o menos cotizado, es la capacidad de ese técnico en conseguir Reformados a los proyectos de obras que te contrata la Administración y luego conseguir una buena Liquidación del mismo Proyecto.

Aclararé, para los no iniciados, que un Proyecto Reformado es aquél en el que, a instancias de la Empresa Constructora titular de la adjudicación de las obras, normalmente, se han descubierto una serie de carencias en el Proyecto que hacen que sea inevitable y necesario, ese proyecto reformado, pero con la única condición de que no supere el 20% del valor contratado de las obras. Para el caso de la liquidación, la ley prevé que, por discrepancias a la hora de medir, se acepte un Proyecto de Liquidación en el que se contemplen estas desviaciones, pero con la condición de que una vez sumadas todas ellas,  las de menos y las de más, no superen el 10% del valor de las obras contratadas.

Si consigues un Reformado y una buena Liquidación de las obras, (de hasta un 20% del valor de las obras contratadas y de hasta un 10% en el caso de la Liquidación), eres un técnico muy apreciado por tu Empresa y por tanto, por todas las del Sector. La estrategia para conseguirlo es la siguiente:
  1. Contratas las obras, por el procedimiento que se le antoje a la Administración y que, antes al menos, lo eras por el de Concurso Subasta, dando una baja pensando en que vas a conseguir un Proyecto Reformado que supondrá un 20% de mayor ingreso para tu empresa y que te costará, tan solo, un 5%, por ejemplo.
  2. Que harás lo mismo con la Liquidación, que conseguirás un 10%  de mayor ingreso para tu Empresa y que el coste de ese ingreso no superará el 2% de tus costes por ello, también por ejemplo.
¿Entonces qué? – Veamos:
A: Bien, vistos estos arriesgados planteamientos, no hay duda que la agresividad de la competencia que entre sí ejercen las empresas constructoras a la hora de presentarse a concursos de obras de la Administración, no es de extrañar, pues, que las obras se desarrollen, siempre, en un clima de alta tensión entre técnicos de La Administración y las Constructoras, lo cual es una cosa tan conocida como inevitable desde que yo tengo uso de razón.
B: Hasta ahora la guerra de los dos mundos, entre la Administración y las Empresas que les hacen las obras, no termina con el asunto de los Reformados, por ejemplo, la cosa se va complicando a medida que las Empresas, que disponen de todo tipo de medios y argucias para ello, se dedican a demostrarle a La Administración que el problema es que con el 20% y el 10% previsto para Reformados y para Liquidación no hay bastante, sea verdad o sea mentira, eso cada cual supondrá lo que quiera, pero os puedo asegurar que la voracidad de Las Empresas para este asunto y la gran especialidad que presentan sus técnicos para inventar, o no,  los Reformados y por tanto los errores del Proyecto, es infinita. Los Técnicos de La Administración se ven incapaces de poder competir con sus compañeros de enfrente, los que tienen las empresas, por su falta de medios, de tiempo e, incluso a veces, de motivación. Los Técnicos de las empresas trabajan de sol a sol y con criterios de eficacia y los de la Administración lo hacen de 8 a 3. No es un asunto de cualificación es un asunto de especialidad y de tiempo, las empresas pagan muy bien a ese tipo de técnicos, a los que saben conseguir apretar las tuercas a los sufridos técnicos de la Administración y con ello consiguen mayores y mejores emolumentos que con su eficacia productiva o en el de esmerarse en conseguir altos criterios de calidad, eso es bueno, pero es secundario, lo principal es conseguir machacar el Proyecto para conseguir Reformados y con ello estrujar la economía de la Administración.
C: Pues bien, cuando ya los técnicos de La Administración tiran la toalla y se ven superados por los de las voraces constructoras y ven que no pueden pagar esos “irrefutables errores” en el Proyecto, que los incansables constructores han conseguido demostrar, pues bien, entonces entran en juego los Políticos. Se manda a los técnicos, los de los dos bandos, a comer al Nou Manolín de Alicante o al Faro de Santa Pola, mientras los Gerifaltes de las Constructoras se reúnen, en  lugares, al parecer, muy expuestos a los micros ocultos, con los Políticos con especialidad en el ladrillo y arreglan las cosas a su modo, según cuentan. Yo no lo puedo afirmar, solo diré lo que dicen los de las tertulias del corazón cuando despellejan a un santo que dicen haber pillado con la otra, a media noche, haciéndolo en un coche: “A mi me lo han dicho”.

Bueno, bromas aparte, esto que cuento aquí todo el mundo lo sabe y cuando digo todo el mundo es que lo saben hasta las suegras de los albañiles. Periodistas, economistas, empresarios, políticos, abogados y todo el mundo que se mueva en cualquier mundo empresarial lo sabe. ¿Entonces que pasa? – ¿tenemos que esperar a que un día en un periódico de parte diga algo sobre el asunto para que la sociedad se lleve las manos a la cabeza? – Yo no lo entiendo, ni he sido un experto en estas lides, nunca admitiré lo contrario, pero lo cierto es que al vivir en la “fábrica” siempre te llega el polvo del ladrillo a tu mesa y la verdad es que, aún hoy, 44 años después de que me hice un gran amante del mundo del ladrillo, todo siga igual y la verdad es que no creo que la culpa sea del empresario, exclusivamente.

¿Y entonces qué? – Pues eso, ¿qué de qué? – ¿Nos seguimos extrañando cada vez que salga algo así en la prensa y dejamos que todo siga igual otros 50 años, o hacemos algo de verdad para arreglarlo? – Parece que tengamos la idea de que las irregularidades no lo son,  hasta tal punto que consideramos a todas ellas, incluso los que vivimos o hemos vivido del sector, como cuestiones de procedimiento normal – Pues No, igual, con ello, ARREGLÁNDOLO, conseguimos que los técnicos, de todos los “bandos” se dediquen a trabajar por la calidad, la productividad y por el cumplimiento de los plazos de las obras y dejan de preocuparse, exclusivamente, por conseguir encontrarle cinco pies al gato de las obras, unos, y en defenderse de ello, los otros.

Pero si todo esto del ladrillo constructor lo pasamos al mundo del ladrillo inmobiliario, enseguida podremos entender que creadas las reglas del combate y sus acuerdos sobre quien pude jugar esto y quien no, no hará falta dar mas lecciones de álgebra inmobiliaria para ello, yo creo que el resto se entiende solo, ¿verdad?

Alguien me criticó, en su día, que yo apoyara la marcha de los #indignados sobre Sol aquél memorable día 17 de julio, cosa que no es, totalmente, cierta, pero si no fuimos a Sol, ¿entonces qué?  Del 79 para acá, han pasado ya 34 años, ¿esperamos otros 34 para corregirlo?







2 comentarios:

  1. ¡Cuanta picaresca! (algunos dirían sinvergonzonería). Y lo malo es que como siempre todo lo pagamos nosotros, claro.

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    1. Pero eso, amigo Alacantí, eso es lo que se enseña en las Constructoras a todos los que quieren triunfar. Y no es del año pasado, precisamente, amigo, yo te podría hablar de mi primer Reformado, que fue en las obras del Metro de Barcelona, (Paralelo) y era el año 70 o sea, hace mas de cuarenta años.

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