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jueves, 28 de noviembre de 2013

El Tiempo

Leña para el fuego invernal que nos ilumina

28 noviembre 2013

Me sorprende recordar como me negaba a entender a mi Padre cuando, a mis 16, no me dejaba llegar mas tarde de las diez, cuando los domingos íbamos de guateque a casa de Enrique en su casa del Pasaje San Pablo. Tampoco entendí nunca por qué  mi hijo se enfadaba conmigo cuando, a sus 16, le obligaba a estar en la Parada de Taxis en La Plaza de la Puerta del Mar para recogerlo a las doce en punto de la noche cuando todos sus amigos seguían de marcha. Nunca entendí por qué antes, cuando crecía, creía que mis pensamientos y creencias serian eternos y luego me di cuenta que en eso, al menos, me quedé solo aunque, eso sí, perdí la fe en los iconos que los impulsaron.  

Quién nos diseñó se le olvidó contarnos que había un gran factor que nos hacia variables y con ello, vulnerables, sí, y ese era el implacable, el tiempo.  Un hábil enemigo que consigue que variemos  nuestros gestos de tal forma que con su presencia lleguemos a entender algo que sin él, en otra era, hubiéramos defendido hasta la muerte.  Menos mal que lo esencial, al menos en mi y en algunas personas que, incluso y por raro que parezca, conozco y existen, permanece.


6 comentarios:

  1. Es curioso ciertamente como vamos modelando la forma de ver las cosas con el paso del tiempo. A la vuelta de la esquina de la adolecencia de mi hija (aún falta algún año que otro) me pregunto como gestionaré esa crisis que tu mencionas, como haré cuando debamos luchar contra los ejemplos y chantajes emocionales de aquí y allá, no se como lo veré, teniendo en mente como lo veia yo entonces. Solo le pido a Dios que en su camino encuentre ejemplos dignos de seguir, y que la inspiren, y yo que lo vea......

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    1. Si, amigo argy, muchas veces es cuestión de suerte con eso de las malas compañías, también, aunque la ejemplaridad familiar es la clave o, por lo menos, es lo principal o así me lo parece.

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  2. El tiempo y las experiencias de todo tiempo que a lo largo de él hemos tenido, que eso marca y mucho.

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    1. Eso es, Alacantí, pero cuesta acertar y desde luego obligarnos a hacerlo aunque nos duela.

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  3. El tiempo es un señor que no posee límite para apreciar los cambios ocasionales y veloces que él mismo produce. El progreso de horas con respecto a las diferentes etapas de nuestra vida me parecen muy correctos. Es cierto que a las dies, en tiempos pretéritos, eran deshoras y no había ni una sola alma por las calles. La vida se ha hecho más permisiva y poco a poco, cuando nosotros nos acostábamos, nuestros hijos se echan gomina para salir y pasar la noche casi en blanco para, al día siguientes no ser nadie y encontrarse fatal. Nuestro hábil enemigo, el tiempo, sí debería enseñarnos que ante su poder somos muy, pero que muy vulnerables.

    Un gran abrazo, amigo Enrique.

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    1. El sexto poder, amigo Campillo, el Tiempo. Lo peor no es que la sociedad sea más permisiva, lo peor es que nosotros, como la fruta, maduramos y mostramos distinto pelaje y distinto entendimiento. Eso es lo que me maravilla.

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