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viernes, 22 de noviembre de 2013

Llegar a anciano … ¿Para qué?


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22 noviembre 2013

Hace unos días, Josep, uno de esos que yo mismo, antes, llamaba abueletes y que ahora les llamo “un poco más mayores que yo”, me contaba que sus dos hijos estaban dispuestos a mandarle a lo que antes llamábamos Asilo y que ahora se le llama Residencia de Ancianos, y para él ese deseo de sus “queridos” hijos lo estaba matando. “Sentirse en la vía muerta, Enrique, a mis 69, ya fue un trago amargo pues toda la vida estuve al frente de la tienda, pero verme en un Asilo, eso no sé si lo podré soportar” – Eso fue hace unos días, pero ayer pregunté por él y uno de sus mas fieles compañeros nos dijo que Josep ya estaba en una Residencia de Ancianos de su Madrid natal. Josep no entendía, nos decía en estos últimos días,  como teniendo familia se viera obligado a terminar sus últimos días en una Casa para Mayores.

Hoy, hace un momento, acabo de leer esta descorazonadora noticia que ha hecho que me acuerde de Josep: «La mayoría de ancianos en los geriátricos sólo esperan la muerte»». Siendo triste y poco edificante tal noticia,  deseo y espero que no sea ese el estado de todos los que llegan a serlo,  pero realmente el relato es escalofriante y demostrativo de cual puede ser la verdadera moral que rige el comportamiento de esta Sociedad ante sus mayores.




4 comentarios:

  1. Pensar que si vives en una residencia es para morir tiene que condicionar demasiado el estado vital.
    Me afecta la noticia pero hay que saber más.

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    1. Ay, María Luisa, yo casi prefiero no saberlo. Un abrazo y ánimo, seguro que tú, como yo, tenemos mil familiares nacientes que no nos dejarán nunca solos o eso dicen ... ¿Verdad?

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  2. A veces, cuando hablas con los hijos, quienes los tenemos, en un arrebato momentáneo puedes llegar a expresar tu disgusto con darles la lata cuando no te quieran tan solo y tan mayor, si llegas a ello. Que te irás con tu paguita a una residencia donde te cuiden. En realidad, en lo más íntimo de ti mismo, estás negando esa posibilidad porque sabes que estar esperando el veloz paso del tiempo para llegar al horno calentito donde te incinerarán, es tan insoportable como no ver a tus nietos, no poder ayudar a quienes durante toda una vida han dependido de ti, no poder estar hablando con los amigos mientras Pepe se enfada con los políticos y Juan dice que no sabemos nada de fútbol. Tu amigo, joven en el momento actual, no merece esta soledad. Es un mal período de la vida.

    Un abrazo, amigo Enrique.

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    1. Así es amigo Campillo. Una desgracia y una plaga del siglo XXI

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