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viernes, 31 de enero de 2014

A todos esos fatuos y petulantes directivuchos de pacotilla …

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31 enero 2014

Dedicado a todos aquellos que amargaron mis viajes en tren, que arruinaron mi sueño y mi concentración, comprando,  vendiendo y resolviendo el mundo empresarial del mundo entero sentados en la silla del AVE, del Altaria y del Euromed,  hablándole a un teléfono con un tono de voz que hubiera sido oída por cualquiera solo asomándose a la ventana. A todos aquellos que insultaron mi educación, mi inteligencia y mi paciencia. A todos esos fatuos y petulantes directivuchos de pacotilla, a esa escoria del mundo empresarial serio, a toda esa pandilla de inútiles mandamases que solo les importaba dejarse ver y, desgraciadamente, oír. A todos ellos y a alguno más, dedico este cuento:
Después de un largo y agotador día de trabajo, un señor se sentó en el asiento de su tren y cerró los ojos.
Cuando el tren salía de la estación, la mujer que estaba al lado sacó su móvil y empezó a hablar bastante fuerte:
  • Hola mi amor, soy Susi, estoy en el tren… Siii, ya sé, estoy en el de las seis y media. No tomé el de las cuatro y media porque estuve en una reunión muy larga...Nooo, no con Leandro de Personal, estuve con mi jefe...Nooo mi amor, eres el único en mi vida... ...sí mi amor, te echo tanto de menos cariño bla, bla, bla....".
15 minutos después, la mujer seguía hablando y hablando...
El señor, harto de oírla, se acercó a ella y con voz clara dijo cerca de su móvil:
  • Susi, apaga el teléfono y vuelve a la cama!!
(Susi nunca más usó el móvil en la vía pública...)

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