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sábado, 25 de octubre de 2014

La noche de ellos … la noche de las almas libres

Vadim Stein

Imagen: Vadim Stein

25 octubre 2014    -     17 septiembre 2016


En las múltiples charlas preconferenciales de los viernes la nuit, se hace imprudente mantener el sentido y la razón que las exculpe, cuando intentas adornarte con alguna “tesis” sobre algo indecente, como pudiera ser plantear una cuestión más allá de los “holaquetal” o del clásico “queguapaestás”. La mayoría del personal ha estado horas preparándose para el evento. Ellas con la peluquería, ducha vaporizante, pintado de uñas, de pies y manos, y encremado facial y corporal antitodo, eso si,  sin que se note, claro. Ellos haciéndose un peinado a lo joven, tapando las canas con fijador oscuro, camisa negra y colonia hasta en las encías. Con la ropa, ya se sabe, es el tiempo del “casual”, unos van de verano, otros de invierno y los más, lo dicho, a lo “casual”. Lucen todos y todas, bellísim@s, sonrientes, todos blablabean animadamente y no vale preguntar nada serio pues no hay respuesta, no es lugar, ni hora para escuchar. Es la hora de sonreír, lucir dientes, es la hora de la cultura social, la corporal y hasta la emocional. Te vas apartando, sin darte cuenta de ellos, como si ese efecto de sonido que reduce las voces de tu entorno funcionara a modo de realizador de la película de tu vida y es ese momento en que esperas escuchar un necesario …. “Enrique, estás fenomenal, mucho mejor que hace unos meses, además, esas canas, que bien te quedan … “.

La noche crece, todos ríen, cruzar alguna bondad verbal es un milagro, pero hay quien lo hace y se agradece. Es noche en que nadie quiere mostrar sus problemas, el “todovabien” se impone, todos tienen mucho por lo que llorar, pero esa es la noche de olvidarlo. Yo mismo parezco un chaval, apenas queda espacio para rezar, no hay dolor, ni mal alguno, que evite que mis saltos lo sean cual saltador de pértiga. Se muestran enloquecidos, la autoestima va por encima del cien y el verbo se reduce a los tarareos, (hasta en un raro inglés), de todo lo que suene por los altavoces del foro. Es la noche en que todas esas almas eternamente jóvenes y muy golpeadas por la vida, se olvidan de quien son y solo aspiran a parecerse a quien fueron, de que nunca tuvieron problemas y de que alguna vez fueron felices aunque, ahora, a su manera, también lo sean. Son todo un ejemplo de vida, todos nacieron antes del 60 y disfrutan como jóvenes pero nadie lo diría si los viera doce horas antes. No hay hijos, no hay nietos, ni obligaciones que atender, se entregan a la noche y la viven como la quieren vivir. Su voluntad de ser felices les supera y lo consiguen, es su noche, la noche de los viernes, la noche en que vuelven a ser almas y cuerpos libres, vuelven a ser jóvenes e irrenunciablemente irresponsables.





enriquetarragófreixes



2 comentarios:

  1. Enrique, yo dirçia su obnubilación por ser felices en vez de su voluntad por serlo. Una vez que ya la mente no piensa en nada...¡ya me puedo divertir! Hace unos días, en una de esas mesas que ocupan la vía pública para inadecuado beneficio del Ayuntamiento de turno, puesto que los impuestos por el asfaltado, alicarado, etc. de la tal calle o plaza, o hemo pagado todos a escote, las mesas estaban tan juntas y supongo que sin los impuestos adecuados, que no tuve más remedio que escuchar lo que hablaban en la susodicha mesa. La nada, Enrique, la nada en el abismo cósmico. Lo más interesante fue, sin ánimo de cotillear, el famoso comentario de una de esas cadenas de TV que siempre me han parecido que no merece ni siquiera encontrar su nombre en la lista de emisoras de nuestro país. Y, como tú y tus excelentes reflexiones, me pregunté: ¿por qué, al menos, no juegan con los niños, que son tres y uno está llorando? ¿Porque es día de descanso? ¿No han salido de paseo para que los niños y ellos mismos se solacen? ¡Pues hacedlo, connio ya, y dejaros las pavadas y las estupideces ante momentos irrepetibles de la vida...! Si, me encuentro muy bien y sí, estoy mucho mejor que cuando tenía treinta años..., eres un amigo..., sí, ¡oye tú también...! El finde hay que aprovecharlo..., claro, sí...¡buenoooo...! Escucha, me dijeron que Carlos se encuentra mal..., ya...sí..., bueno, vamos a por otra copa...

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    1. Me sonrío al leerte, amigo Campillo, pues es como si te estuviera viendo sentado en esa mesa de los horrores tan repetida aquí y allá por donde vayas. Hay un amigo, (muy cachondón), que en este tipo de encuentros donde nadie escucha, cuando le preguntan o saludan con el "holaquetalcomoestás" siempre les contesta con un ... "me ha dado un cáncer con el que no me dan más de tres meses de vida". Dice que solo uno de cada cinco le contesta ... ¿Quéeeee?, los demás siguen "blablabeando" sin parar ... y sin escuchar, claro.

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