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martes, 18 de noviembre de 2014

La crueldad ... llega a los viejos



18 noviembre 2014

"Mira papá,  mamá apenas te conoce y tu no puedes ni con ella, ni con la casa. Lo mejor es que vendáis el piso y con lo que ingreses y lo que tenéis ahorrado, os vayáis los dos a una Residencia". Esther, la niña de Juana y Pepe,  administra, ahora,  todo el dinero y las cuentas de sus padres, los tiene en una Residencia de ancianos de las afueras y apenas los ve, un rato,  una vez al mes. Fui a verlos porque el hermano de él me dijo que Juana, con un Alzheimer atroz y un cáncer, (que Pepe ignora), muy avanzado de páncreas, se moría. Los dos tienen 84 y malviven en esa Residencia desde hace cinco años. El está como un niño ... no para de llorar y solo repite, una y otra vez, "se muere de pena, Enrique, de pena ...". 

Ayer leía, en una de esas grandes obras de los más grandes, que hacerse viejo es un asunto que no es siempre igual para todos, pero la mayoría de las veces es una manifestación cruel de la triste realidad del comportamiento humano.

Enviado de Samsung Mobile Note III





enriquetarragófreixes




2 comentarios:

  1. Tremendo, Enrique. Yo cruzo los dedos. Tenemos sólo una hija y ni su padre ni yo quisiéramos ser una carga para ella en el futuro. Siempre le digo que no supedite su vida a nosotros y que hay residencias que están muy bien Ella se enfada mucho cuando hablamos de esto. Supongo que aún vé muy lejano ese momento, pero después de leer tu relato creo que todo es posible.
    Lo lamentable no es terminar en una residencia, bajo mi punto de vista; lo lamentable es sentirse solo y abandonado por los hijos, a los que se lo has dado todo. Lo más importante, la vida, entre otras cosas.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Ay, María José, es terrible y bastante real. Yo, como tú, cruzo los dedos, también.
      Un abrazo-e muy fuerte.

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